Friday, February 25, 2011

ANTÍDOTO CONTRA LA MAGIA

Cuando Fortunato se mudó a vivir a aquel pueblo manchego, lo primero que le dijeron fue:
– No escuche nunca las campanadas de la capilla fantasma. A medianoche, toca trece veces. Quien las escucha, a la mañana siguiente no se vuelve a levantar.
Por eso, todas las noches, los habitantes de la villa manchega se tapaban los oídos y evitaban oír las trece campandas de la media noche. Cuando alguien amanecía muerto, por el pueblo corría la voz de que, o se descuidara, o alguien le quitara los algodones de los oídos para que muriese.
Pero Fortunato no se ocupó de aquella superstición. Él tenía cosas más interesantes que hacer. Por eso, cuando las campanadas sonaban a media noche, él dejaba la ventana abierta. Las campanadas llegaban a todos los rincones de la casa, pero nunca pareció que a Fortunato le afectasen.
Aquello hizo creer a todos en el pueblo que Fortunato tenía algún remedio contra el mal de las campanadas. Pensaron eso antes que pensar que aquella historia fuese una superchería.
Pero no, no era ninguna superchería, era una maldición auténtica... aunque mal entendida.
La maldición de las campanadas mataba a quien contaba todas las campanadas, las trece. La cuestión era que Fortunato, pobre diablo, a penas sabía contar. Después de diez ya se perdía, porque no le quedaban dedos en las manos por los que seguir la cuenta...



© Frantz Ferentz

1 comment:

Emilio Porta said...

La ignorancia siempre ha prolongado la vida de algunos...y su felicidad.
Saludos.