Tuesday, March 29, 2011

MÁS QUE UN MOCO


Aunque estaba tan enamorada de él, Lenka no podía soportar que, a veces, a Boris le colgase un moco de la nariz como si tal cosa. Por eso, pensando que su  relación ya era lo suficientemente madura, se permitió enganchar la punta del moco con un trozo de papel higiénico, lo único que tenía a mano. Boris no reaccionó, lo cual era buena señal. Lenka siguió tirando del moco, pero aquello era etrañísimo, era largo como un hilo. Por más que sacaba, no se acababa. Extrajo y extrajo durante al menos diez minutos, pese al asco que ya le daba aquella especie de hilo pegajoso. Finalmente, se acabó.
— ¿Te he molestado? —le preguntó ella envolviendo toda aquella porquería en casi un rollo de papel higiénico y preparándose para tirarla por el váter.
Pero él no respondió, se quedó hierático. De hecho, se había quedado como un vegetal. Lenka, entonces, comprendió lo que había pasado: le había sacado, a través del dichoso moco, todas las ideas a Boris.
Pero ya era tarde para intentar recuperarlas. Ya se habian perdido todas por el inodoro.


© Frantz Ferentz, 2011

1 comment:

Gemma said...

Mare de Dé quin relat..!!!! M'ha passat la corrent per l'esquena. Ara la foto és molt angoixant.