Thursday, March 24, 2011

UN LUGAR EN LA INTIMIDAD


El jefe de personal no acababa de entenderse. No reconocía en sí mismo al ejecutivo implacable que era capaz de abroncar a su padre. Sin embargo, a aquel cretino mal afeitado se sentía incapaz de echarle la menor reprimenda. ¿Por qué? ¿Qué le estaba pasando? Quizás estaba perdiendo facultades. Era para él un misterio insondable aquel de su repentina suavidad y comprensión. 
Al salir del despacho fue directo al baño. Siempre orinaba en el mismo urinario, el que estaba pegado a la pared, donde se sentía más protegido en aquel momento tan vulnerable. 
Por un minuto no se había cruzado con aquel empleado díscolo al que no había podido llamar la atención. Quizá si hubiese sabido que ambos llevaban compartiendo más de quince años su preferencia por el mismo urinario, habría comprendido que le era imposible enfrentarse a alguien con quien compartía algo tan íntimo: el lugar donde se mea.

© Frantz Ferentz, 2011

1 comment:

Gemma said...

Hehehehe, quines coses que té la vida.