Tuesday, April 05, 2011

AQUELLA NOCHE


Al amanecer, la estatua de Kafka estaba sentada delante del café A Brasileira en el Barrio Alto de Lisboa, mientras la de Pessoa dificilmente se sostenía en el pedestal del barrio de Josefov, en Praga. Nadie se explicaba cómo aquellas dos estatuas se habían intercambiado. Nadie, salvo Franz Kafka y Fernando Pessoa que hubieron de reconocer que, fantasmas como eran, aquella vez se habían pasado con la juerga.
© Frantz Ferentz, 2011

1 comment:

Cheline said...

Y con este micro tan estupendo me doy cuenta que todavía hay mucho que aprender pero que en eso estamos...