Saturday, April 02, 2011

EL MEDIDOR DE PLACER



A L.G.

— Mira, guapa —le dijo el aprendiz de hombre a aquella desconocida—, si quieres saber lo que es flotar con el sexo, déjame que te lo demuestre.
Ella ya conocía aquella cantinela.
— Está bien —accedió ella—, pero antes déjame someterte al medidor de placer.
— ¿Medidor de placer? —preguntó él divertido, sonaba a juego erótico, sucio; aquello le iba.
Ella sacó del bolso una caja de madera alargada con un agujero en un costado. Explicó:
— Mete aquí tu cosita, veamos si es lo suficientemente grande para darme gusto.
A él le encantaba aquel rollo. Se sacó el pene en perfecta erección y lo introdujo sin dudar por el agujero de la caja, siguiendo el juego. Ella fingió leer un visor y a continuación pulsó un minúsculo botón. Una guillotina en miniatura se activó y seccionó el pene de raíz.
— Va a ser que no —dijo ella, al tiempo que él se miraba chocado el espacio donde antes estaba su pene—. Ya no tienes cosita con que darme placer.

© Frantz Ferentz, 2011

2 comments:

Laura Caro said...

Jo.
Qué dolor.
Me ha dolido hasta mí.
Bueno, ejem.. una preguntita:
¿ Y dónde venden las cajitas esas?
Un abrazo.

Xafrico said...

Creo que en algún bazar chino, creo que les llaman: 享乐措施 :-) Un besote, Laura.