Tuesday, May 31, 2011

DONDE HABITA LA INSPIRACIÓN

El gran bróker J. Smith pulsó la tecla INTRO. Inmediatamente, a diez mil kilómetros de distancia, sus clientes ya estaban ganando dos mil dólares por acción. Unos segundos después, su jefe le mandaba un mensaje de chat donde le preguntaba:
— Algún día, Smith, me tendrá que contar su secreto, cómo puede tener ese fino olfato para la bolsa. Espero que algún día conecte la cámara de su portátil y me deje ver en directo cómo trabaja.
El bróker J. Smith no haría jamás eso, no contaría a nadie su gran secreto. Su inspiración solo le funcionaba en un sitio y una vez al día, a veces dos. Por eso, cerró el portátil y tiró de la cadena.


© Frantz Ferentz, 2011

Monday, May 30, 2011

ESTRATEGIAS DE MADRE



El niño se encontró el huevo de chocolate con sorpresa dentro.
— ¿Me lo puedo comer, mamá?
— Claro, cariño.
El niño se comió el huevo en dos bocados y luego abrió la cápsula con el regalo sorpresa.
— ¡Unos calzoncillos! —exclamó el niño—. ¡Mola! Me los voy a poner.
La madre sonrió. La pobre ya no sabía qué inventar para que su hijo se cambiase de vez en cuando la muda.


© Frantz Ferentz, 2011

Wednesday, May 25, 2011

CONTRADICCIONES



— Mamá, dice mi maestra que no se puede decir besito enorme, que es una contradicción, porque besito es pequeño y enorme es grande.
La madre sonrió y acarició la cabeza de su hija.
— La verdad es que no —respondió aún sonriendo la madre—. No, si es un besito enorme de los que da la abuela Fermina.
La niña también sonrió. La abuela Fermina, recordó, primero daba un besito y luego daba un bocado enorme en la mejilla hasta arrancarla.
— Mamá, quizás la maestra podría conocer a la abuela Fermina para que vea cómo es eso del besito enorme —propuso la niña.
— Ya, cariño, pero es que para eso la maestra tendría que venir a casa una noche de luna llena... y no creo que le gustase. Espera por lo menos a que acabes el curso, ¿quieres? Luego, ya dará igual.


© Frantz Ferentz, 2011

ENERGÍAS NEGATIVAS


Linda Harrison acabó llamando a la policía. Estaba al límite. No podía más. Denunció a su vecina, Miranda Smith, acusándola de llenarle la casa de energía negativa. 
La inspectora O'Connor la miraba incrédula al principio, aquello parecía una historia de terror, donde la casa parecía cobrar vida propia, hasta que O'Connor se apoyó en la pared, porque se aburría con las historias de energías negativas de la señora Harrison. Y de repente, la pared engulló la mitad del cuerpo de la inspectora.
— ¿Lo ve, inspectora? ¿Y ahora me cree, eh, me cree? —le preguntó Linda a la inspectora.

© Frantz Ferentz, 2011

Monday, May 23, 2011

CUESTIÓN DE BARBAS



Cuando se conocieron, a ella le gustó enseguida aquella gigantesca barba de él, toda una selva. Nunca había visto una barba tan poblada y densa. Hasta que se cayó en ella. La pobre tardó tres meses en conseguir salir tras alimentarse apenas de ácaros, piojos y microorganismos indeterminados.




© Frantz Ferentz, 2011

ÚNICA EXPLICACIÓN

La única explicación de por qué él estaba tan intensa, descomunalmente enamorado de sí mismo no era porque fuese un narcisista, sino, simplemente, porque era hermafrodita.


© Frantz Ferentz, 2011

Friday, May 20, 2011

EXPERIMENTANDO



 Padre, pruebe un dónut envuelto en fresa ofreció la pía feligresa al cura con sotana en la terraza del café.
El cura, por no defraudar, lo probó. Aquella rosquilla era lo mejor que había probado nunca, tanto que notó un placer indescriptible, un placer como nunca antes había sentido, tanto que hasta durante unos segundos lanzó unos gemidos agudos, porque era incapaz de contenerse.
La feligresa, entre sonrisas, le dijo:
 ¿Lo ve, padre? Ahora ya sabe lo que es un orgasmo…


© Frantz Ferentz, 2011

Sunday, May 15, 2011

EL VOTO REBELDE

El presidente de la comisión electoral llamó a la última sección. No habían recibido notificación del voto de aquel distrito.
— ¿Qué pasa —preguntó enojado—, que se le has olvidado contar?
— No es eso —respondió una voz asustada al otro lado de la línea—. Es que aquí han votado un montón de críticos, de insatisfechos, de jóvenes, de hipotecados y de parados del país. Y por eso no podemos abrir los votos. Son votos de castigo y no se dejan abrir.
— Ya, y ahora me dirán que muerden esos votos —dijo irónico el presidente de la comisión electoral.
— Exactamente. ¿Cómo lo ha adivinado?


© Frantz Ferentz, 2011

MOTIVOS ESPÚREOS



El Partido del Pueblo se negó a votar a favor de la legalización de la vacuna contra la estupidez. Alegó motivos morales, pero de hecho era porque sabía que, si la estupidez llegaba a tener cura, perderían un tercio de su electorado.


© Frantz Ferentz, 2011

Saturday, May 14, 2011

EL INFORMÁTICO


Entonces llegó el informático. Ella, al abrirle, solo llevaba una bata, debajo iba desnuda. El técnico preguntó:
— ¿Dónde está la máquina?
Ella se abrió la bata y, mostrándole su cuerpo, le dijo:
— Aquí...
— Señora, que no estoy yo para echar un polvo. Si quiere sexo, llame a un gigoló, no te jode.
Y sin más, se dio media vuelta y se fue.
Ella se quedó con la palabra en la boca. Había intentado explicarle que ella era la máquina, que su programa de generación de orgasmos estaba desfasado, pero él, imbécil, ni la había escuchado.

© Frantz Ferentz, 2011

ESTABA AVISADO


Después de copular, ella le dijo:
— Dame un beso.
Él, solícito, fue a dárselo. La sensación era indescriptible, ella lo envolvía con su lengua, lo atraía hasta sí, hasta que, lentamente, lo fue introduciendo en su boca primero la cabeza y luego el tronco. 
El último pensamiento que tuvo antes de morir fue el recuerdo de alguien que le había dicho que aquella mujer era una mantis religiosa. Demasiado tarde para dejar de ser escéptico.

© Frantz Ferentz, 2011

Friday, May 13, 2011

AL FINAL DEL PASILLO


Antes de salir del centro comercial, le dijo a su mujer:
— Anda, espera, que tengo que orinar.
— Eres como un niño —le dijo ella contrariada.
Él echó a andar por aquel larguísimo pasillo al final del cual debían estar los servicios. Pero no esperaba que fuese tan largo. ¿Cómo era posible? ¿Podía acaso medir un kilómetro? Estaba llegando a la extenuación, no estaba acostumbrado a caminar tanto y menos para ir al baño. Ya casi sin aliento, vio la puerta con el letrero «Gentlemen». Encima en inglés. Abrió la puerta. Entró. Una densa niebla lo envolvió. Perdió el aliento. Cayó al suelo. Murió en el acto.
Lo siguiente que vio fue un túnel, con luz al fondo. Caminó hacia allá. Recordó lo que había oído del tránsito de la muerte. Salió al otro lado del túnel. Se oyó a sí mismo llorar porque alguien le daba unos cachetes en las nalgas. De repente, su memoria se limpió completamente. Su propia mujer acababa de parirlo a escasos 900 metros de donde él había muerto. Con el disgusto de reconocer el cadáver de su marido, el parto se le había adelantado y él se había encarnado en su propio hijo.
Todo ello, pese a lo extraño que pudiera parecer, era totalmente normal, dado que ella no hacía más que repetirle a él: «eres como un niño». A partir de entonces, se lo podría repetir cargada de razón.


© Frantz Ferentz, 2011

EL MENSAJE OPORTUNO

De repente sonó un pitido en su móvil. Era un mensaje. No se veía el número del remitente. El texto parecía responder a su estado de ánimo: «Encontrarás la felicidad cuando dejes de buscarla», le había escrito alguien. Era justo lo que necesitaba leer. Fue a responder. Entonces, y solo entonces, se dio cuenta de que ya desde por la mañana tenía el móvil apagado.



© Frantz Ferentz, 2011