Thursday, June 30, 2011

EL UNIFORME


El superhombre miró por encima del hombro a todos. Era, sin duda, superior.
Hasta que aquella gaviota, con puntería certera, le cagó encima del uniforme. La mancha empezaba en el hombro derecho y llegaba hasta la cintura. Pero lo peor es que no salía, ni con detergente ni con superpoderes. Infeliz, su carrera de superhombre había terminado con aquella involuntaria mierda. No tenía cómo pagarse la limpieza de aquel uniforme de conserje.

© Frantz Ferentz, 2011

Saturday, June 25, 2011

SALPICADURAS


León se levantó del sofá, dejó el periódico en la mesa y dijo a su mujer:
— Voy al baño —dijo él. Ella sonrió.
Pero justo antes de que él comenzase a orinar, ella le gritó:
— ¡Sube la tapa, no salpiques!
Él se quedó pensativo. Toda la vida con la misma cantinela. Le vino el momento filosófico. ¿Por qué las mujeres no salpican cuando orinan? Evidente, porque orinan sentadas. Le pareció que valía la pena probarlo. No estaba entre amigos que pudieran reírse de él por verlo orinar sentado. Lo hizo, incluso más cómodamente. Quizás en los aviones debería orinar sentado para evitar aquel chorro fuera de control (pobre del que viniera después).
Al acabar, antes de que fuera a salir, su mujer aún le gritó:
— ¿Te has lavado las manos?
Qué dolor. Se lavó las manos y volvió al salón. Al momento, su mujer se levantó para hacer la inspección de rutina. Enseguida, un grito femenino de desesperación.
— ¡Cacho guarro! ¿Cómo has meado hoy? ¡Está peor que nunca!
León volvió a reflexionar. No bastaba orinar sentado, el problema era que las mujeres no tienen un pene caprichoso que apunta para donde le da la gana. Y la verdad, él no tenía intención de caparse para acercarse a la perfección.

© Frantz Ferentz, 2011

Friday, June 24, 2011

DESCUIDOS INFORMÁTICOS


León escribió indignado al servicio de mapas del buscador de internet. Se quejaba de que habían omitido su pequeña aldea en los mapas, de que ya no existía. La respuesta no se hizo esperar: 
«Disculpe, debe tratarse de un error informático. Lo solucionaremos lo antes posible».
León, mientras tanto, miró por la ventana. Nada, fuera no había nada y, quizás, dentro tampoco. Qué triste era dejar de existir unas horas mientras se solucionaba la existencia de una aldea con un simple ajuste informático.






© Frantz Ferentz, 2011

MATICES SEMÁNTICOS


— Mamá, mamá, ¿"follar" y "copular" significan lo mismo?
La madre se ruborizó con aquella pregunta de su hijo de ocho años, pero como había decidido ser muy clara con su educación, eliminando tabús, le respondió:
— Sí, hijo, es lo mismo... más o menos.
El crío se quedó pensativo. La madre le preguntó a su vez:
— ¿Por qué me haces esa pregunta?
— Pues porque —empezó a explicar el crío—, el párroco en la catequesis nos dice que si copulamos, iremos al infierno; pero Pepe, nuestro entrenador, comenta con sus amigos que, cuando folla, se transporta al paraíso. Por eso, yo quiero follar sin tener que copular.



© Frantz Ferentz, 2011

Tuesday, June 21, 2011

PARA LA POSTERIDAD


Painter and ModelDespués de que el marido de la vecina del cuarto los encontrase a él y su señora copulando en el tálamo nupcial, le diese cabezazos en las costillas y le rompiese tres, Benito Kaufmann decidió inmortalizar a aquella bestia con un cuadro que tituló «La llegada del Minotauro», donde el susodicho marido era perfectamente retratado con forma de cabeza de toro. Así, el futuro conocería a la bestia de las bestias.
Quinientos años después, los críticos seguían sin ponerse de acuerdo a qué personaje público famoso del siglo XXI representaría «La llegada del Minotauro». Lo cierto es que casi todos apostaban por un actor o un futbolista, ambos ídolos de masas en aquella época.

© Frantz Ferentz, 2011

Monday, June 20, 2011

CARA DE CULO Y MÁS


Marieta se miró al espejo. Le habían dicho tantas veces que tenía cara de culo...
Al reflejarse, comprobó que sí, que su cara recordaba enormemente a un culo. Sin embargo, no se quedó satisfecha, porque ella sabía más sobre sí misma que los demás. Por eso, se bajo los pantalones y se sentó sobre el lavabo. Tuvo que hacer grandes esfuerzos para girarse y así ver el reflejo de su culo, pero su intuición se confirmó: su culo parecía una cara, aunque no llegó a percibir si era, precisamente, su propio rostro.
© Frantz Ferentz, 2011

EL VICIO DE FUMAR


— Carmina, bajo a comprar tabaco a la calle.
Ramiro se lo tomó con calma. Fue al bar, compró tabaco, pero también se tomo una caña, bueno dos. Cuando volvió a casa se encontró la cerradura cambiada. Llamó. Le abrió un señor en batín, con _su_ batín.
— ¿Qué desea? —preguntó el extraño.
— Oiga, que yo vivo aquí...
El extraño gritó:
— Carmina, hay aquí un señor que creo que se equivoca de piso.
Carmina acudió secándose las manos en el mandil.
— Ramiro...
— Explícame esto.
— Verás, como siempre que alguien dice que va por tabaco, tarda años en volver o, simplemente, ni vuelve, yo ya había rehecho mi vida.
— Pero, coño —exclamó Ramiro—, ¿tú estás loca o qué? Solo he tardado hora y media en volver.
Ella acabó de secarse, puso las manos en jarras y le espetó:
— Culpa tuya por no haber dejado de fumar, majadero.

© Frantz Ferentz, 2011

Friday, June 17, 2011

LECCIONES DE MADRE


Tras mi divorcio y a mis cuarenta años, mi madre comenzó a venir a casa a ocuparse de mí. La buena anciana no soportaba mi desorden, especialmente en el baño, donde llevaba acumulando revistas, libros y documentos desde que me había mudado a aquella casa, hacía más de veinte años. Allí hasta colgaba algún que otro instrumento musical de la pared. Mi madre, consciente de lo que había, me amenazó con ir tirando cada día que viniera una carretada de papeles del baño. Era una amenaza que mi ex, con todo lo arpía que era, no se había atrevido nunca a hacerme, pero mi madre sí, mi madre era mi madre y bien se lo podía permitir.
Por eso, obedecí. Me dediqué una semana entera a vaciar el baño, encontré auténticas reliquias cuya existencia había olvidado, lo fui organizando por el resto del piso, pero también tiré muchas cosas. Por eso, cuando al cabo de los siete días vino mi madre y entró en el baño, su rostro se iluminó de emoción porque su niño había sido obediente. Me dio un beso y me dijo:
— ¿Lo ves? El baño es ahora el triple de grande.
Lo malo es que tenía razón, era el triple de grande. Lo peor es que aquello no tenía ninguna magia. Tendría que volver a casarme para volver a llenar tanto hueco, en mí y en el baño.



© Frantz Ferentz, 2011

Wednesday, June 15, 2011

LA ÚLTIMA SIMIENTE


Dimitri Ribeyra se sabía en las últimas. Por eso convocó a sus fieles seguidores, un puñado de nazis que confundían izquierda con derecha y arriba con abajo, para darles su último mensaje en aquella campa perdida:
— Amigos, hermanos, sé que hoy será mi último discurso ante vosotros. Gracias por haberme seguido en este amor a nuestra patria, por haber entendido que el Estado opresor quiere arrancarnos nuestras señas, aunque infelizmente tantos de nuestros paisanos viven cómodamente bajo las faldas de ese Estado opresor. Por eso, hoy voy a dejar mi simiente en esta tierra que tanto amo, para que permanezca en ella por siempre.
Y sin más, Dimitri Ribeyra, conocido como el Profeta de la Patria por sus fieles y como "el iluminado" por el resto de sus paisanos, se bajó la bragueta, hizo un agujero en el suelo y comenzó a copular con la tierra. Eyaculó enseguida (era un defectillo de toda la vida). Se alzó con dificultad, tapó el agujero con el pie, se ajustó la pajarita y se retiró para siempre del mundanal ruido.
Algunos de sus acólitos aún volvieron por allí de vez en cuando con la esperanza de que hubiera brotado algo, quizás un ciruelo, una secuoya o al menos un zarzal, pero nunca vieron nada de eso, tan solo una extraña planta espinosa que en vez de flores daba condones.
© Frantz Ferentz, 2011

LOS MALDITOS CONDONES


El obispo no hizo más que atacar los condones durante el sermón. Los calificaba de armas del diablo y de camino de perdición de los jóvenes.
Francisca tiró de la manga de su madre y le preguntó:
— Mamá, ¿qué es un condón?
La madre, que no perdía detalle de la predicación, solo le dijo:
— Es un globo hinchado de pecado.
Entonces Francisca entendió lo que era. Recordó aquella vez en que, jugando al escondite con Clara, la hija de la marquesa, se escondió en el ropero de la madre. Allí vio a aquel mismo monseñor con un globito hinchado de pecado puesto en su cosita soltando palabrotas porque el globito se le había roto cuando lo sacaba de la cosita de la marquesa. Francisca entendió entonces que el monseñor odiaba aquellos globitos porque no sabía jugar con ellos. Qué tonto...

© Frantz Ferentz, 2011

Tuesday, June 14, 2011

LO QUE DE VERDAD IMPORTA


Ella gemía intensamente mientras hacían el amor. Él se dio cuenta enseguida de lo que pasaba y se detuvo. Ella, encima de él, seguía gimiendo con los ojos cerrados. Él acabó diciéndole:
— Mariloli, déjate de leches, a ti lo que te da orgasmos es pensar en la presentación de tu próximo libro.
Pero ella no lo escuchaba. Seguía visualizando la fila infinita de gente que le pedía autógrafos y se seguía corriendo.


© Frantz Ferentz, 2011

Saturday, June 11, 2011

CUESTIÓN DE ORDEN


Vuelo de Lufthansa de Madrid a Múnich. La azafata comienza a repartir la comida y explica lo que es, primero en alemán: «Hähnchen mit Reis» y a continuación en inglés: «chicken with rise». La pasajera sentada a mi derecha no entiende. Tan solo deja el periódico fascistoide La Gaceta en las rodillas. Le hace un gesto a la camarera. Ella hace esfuerzos ímprobos: «du poulet avec du ris», «dagága bilorz». No habla español. En un intento desesperado, llama a su colega, le explica lo que ocurre. El colega no habla español, pero lo intenta: «kurica s risom», «ayam dengan beras». Inútil, la señora sigue sin entender. Me sorprende la amabilidad de las tripulaciones de Lufthansa. Llegan a llamar al capitán. Este aún lo intenta en italiano: «pollo con riso». Nada, la señora no entiende ni lo que le dicen ni por qué los alemanes no hablan español. Ya me empiezo a hartar. Al final yo mismo se lo traduzco: 
— De comer hay pollo con arroz.
Ella me mira indignada, le desagrada mi acento gallego. Arruga el periódico La Gaceta.
— Claro —me responde ella en tono desagradable, casi ultrajada—, si desde el principio me hubieran dicho "arroz con pollo", que es la forma correcta, en vez de "pollo con arroz", lo habría entendido, ¿o qué se piensa usted, que no sé idiomas?

© Frantz Ferentz, 2011

Friday, June 10, 2011

FELIÇ ANIVERSARI



En Vicenç, en expressar els seus sentiments, se'n va deixar dur per l'eufòria -limitada- del quart o cinquè got de cervesa. Ell no estava molt acostumat a beure, a sortir de nit, però aquella vegada va ser diferent. Havia anat a Roma a participar en una conferència sobre poesia medieval i havia acabat allà, a aquell bar a la vora del Tíber, fent cerveses amb aquelles quatre becàries que l'havien escoltat al congrés.
— Jo podria ser el vostre pare —els va dir ell.
En tot cas, en la ment d'ell, l'Angelina se li va fixar al cap com un clau. Sí, podria ser el seu pare, però s'havia enamorat d'ella com un boig. A més a més, la noia, una dea grega, es mostrava encantada amb ell.
Van desvetllar-se junts al llit de l'hotel d'ell.
— T'estimo, casa't amb mi —li va dir ell.
Ella reia, però no deia que no. En Vicenç va decidir enviar un SMS a la seva dona dient-li que havia descobert l'amor de la seva vida, que es deia Angelina Vincenzi, i que volia el divorci. Mai en Vicenç no hauria pogut esperar un millor regal d'aniversari, perquè precisament aquell dia feia anys. 
Mitja hora més tard, la seva dona li va res-pondre amb un correu electrònic: «Ets tan imbècil que només penses amb la verga. Jo mateixa t'havia organitzat la teva participació en aquell congrés i vaig arreglar tot perquè l'Angelina vingués a la teva conferència. Vaig descobrir casualment que ella era filla teva, perquè vaig conèixer la mare, la Claudia Vincenzi. Volia que tu mateix descobrissis que havies tingut una filla durant la teva última visita, fa vint anys, a Roma. Era el meu regal d'aniversari per a tu. Aleshores, per molts anys. Ja rebràs notícies del meu advocat».

© Xavier Frias Conde, 2011

PECADORA


Los tres hombres justos acusaron a la mujer de perversión de un bebé. Ni la dejaron explicar que estaba dándole el pecho a su propio hijo.



© Frantz Ferentz, 2011

Tuesday, June 07, 2011

MATRIMONIO


— Y yo os declaro marido y mujer —pronunció el oficiante.
Pedro se preguntó entonces si, al firmar aquella hipoteca, él era el hombre o la mujer de aquel matrimonio de treinta años con el banco.


© Frantz Ferentz, 2011

Monday, June 06, 2011

EL HOMBRE CLÍNEX

Soy un hombre-clínex. ¿Por qué? Porque me usan otros para limpiarse sus miserias, como si yo fuera un mero pañuelo de papel, sirvo para limpiar las miserias de otros. ¿No me crees? Tócame. Qué, te doy asco, ¿eh? Pues claro, estoy todo cubierto de mocos, pero de mocos ajenos.


© Frantz Ferentz, 2011

Friday, June 03, 2011

CONSECUENCIAS DEL DIVORCIO


Después de su divorcio, Rilinda se dedicó a ganar autoestima. A través de internet, se puso en contacto con decenas de sitios de nueva era, hasta convertirse en una fanática.
— Has perdido la cabeza —le dijo su ex marido meses después cuando recogía al hijo común de ambos para pasar el fin de semana.
— ¿Qué sabrás tú? —le replicó ella de malas maneras.
Él calló, pero pensó que alguien debería decirle a aquella mujer que había perdido —literalmente— la cabeza y que haberla sustituido por un calabaza mística no le iba a dar buenos resultados.

© Frantz Ferentz, 2011