Sunday, July 31, 2011

EL DESCUBRIMIENTO DEL OTRO


Aquel beso les sirvió para conocerse íntimamente. Él descubrió que ella tenía una lengua viperina cuando, al besarlo, le introdujo la lengua hasta la tráquea y luego subió hasta los oídos. Ella, por su parte, descubrió que él era un cerdo que jamás se lavaba las orejas y que, por tanto, sabía a cera. 

© Frantz Ferentz, 2011


Tuesday, July 19, 2011

LA METÁFORA


— Bueno, te dejo, que me llama la cena —dijo él retirando el móvil de la oreja.
Ella sonrió.
— ¿Eres siempre así de metafórico al expresarte?
Él la miró sorprendido:
— No.
Entonces él conectó el manos libres del móvil. Enseguida ella pudo oír una voz estruendosa, chillona, muy desagradable que gritaba:
— ¡Que te vengas ya a comerme, coño, que después me enfrío y recalentada estoy asquerosa!


© Frantz Ferentz, 2011

Monday, July 18, 2011

LA APUESTA


Mientras mi compañera y yo comíamos en la cantina de la facultad, en un extremo de la mesa, en el opuesto, a unos siete metros, un colega al que no conseguíamos ver se pasó tres cuarto de hora hablando. No entendía cómo podía comer sin dejar de hablar.
— Te apuesto lo que quieras —le dije a mi compañera, sabiendo ambos a quién me refería— a que el tipo de allá no ha comido nada y ha estado hablando todo el tiempo.
Ella sonrió y me guiñó el ojo. Luego me dijo:
— Yo, en cambio, te apuesto a que tiene dos bocas.
No pude evitar soltar una carcajada. Cuando acabamos de comer, mi compañera y yo pasamos por delante del colega charlatán. Ciertamente ella ganó la apuesta, aunque la realidad es siempre más sorprendente a la fantasía: el tipo en cuestión tenía un agujero probablemente causado por una navaja que le atravesaba toda el maxilar derecho. Lo cierto es que funcionaba como una segunda boca. El tipo hablaba con la boca normal y comía con aquella especie de boca anexa. No, no perdía el tiempo en comer o hablar, lo podía hacer todo a la vez.



© Frantz Ferentz, 2011

INTERPRETANDO EL FUTURO


Ella se levantó ya mareada por los movimientos del barco. Él ya la esperaba con un café preparado. De repente, ella se fijó en aquella enorme especie de mapa que se extendía sobre la mesa. Ella empezó a interpretarlo:
— Interesante lo que dice aquí: dentro de pocos meses dejarás definitivamente de viajar, te comprarás una casa cerca del mar, te casarás, tendrás hijos, pero volverás al mar, porque lo echarás de menos...
— Pero, ¿qué haces? —preguntó él asombrado.
— Leo tu carta astral. Soy una bruja, ¿no te acuerdas? —dijo ella mesándose los rizos y abriéndose el escote.
— Anda, no digas chorradas —respondió él—, eso es una carta de navegación.
Pero, pese a todo, ella acertó en todo lo que le había predicho.

© Frantz Ferentz, 2011

SUPERVIVENCIA


A la entrada del metro de Clot, en plena Avenida Meridiana, el vagabundo, cubierto con una manta, se mantenía inmóvil en el suelo, con un plato a su lado con el que pedía monedas. Lo único que se veía de él eran sus manos y de sus manos destacaban aquellas uñas largas llenas debajo de las cuales se almacenaban kilos y kilos de porquería. 
Una buena señora le fue a echar una moneda. Le daba tanta pena el mendigo. Entonces se fijó en aquellas uñas con roña de décadas.
— Pero miri —empezó a decir la señora en plan maternal al mendigo—, vostè s'hauria de cuidar una miqueta. Renti's les ungles i talli-se-les... (=Pero mire, tendría usted que cuidarse un poco. Límpiese las uñas y córteselas)
El mendigo, sin moverse, le respondió desde debajo de su manta:
— Senyora, no em llevi l'única font d'alimentació que tinc, sisplau... (=Señora, no me quite la única fuente de alimentación que tengo, hágame el favor...)


© Frantz Ferentz, 2011

Monday, July 11, 2011

ENTRE ABRAZOS


Sé que te gustan mis abrazos, de hecho es lo que más te gusta. Los buscas siempre que estás de bajón, cuando nadie te da mimo, sabes que yo siempre estoy dispuesto a abrazarte, te abrazo sin pedirte nada a cambio y tú dejas que yo te apriete suave contra mí. Eres capaz de estar un minuto abrazada a mí, sin respirar. Yo he llegado a enamorarme de ti, de tanto abrazarte, pero creo que tú de mí, no. Sinceramente, no sé por qué no puede haber correspondencia en el amor entre una mujer increíble como tú y un pobre pulpo como yo... Pero, es igual, te seguiré abrazando aquí en el acuario cada vez que vengas.


© Frantz Ferentz, 2011

POESÍA CON EFECTOS SECUNDARIOS


Todos los viernes iba a oír poesía. Eran horas y horas escuchando recitar al poeta que tocaba cada semana. A veces sublime, a veces bueno, a veces flojo, a veces un aborto con rima.
Todos los sábados, al levantarse, notaba que la poesía lo había hecho extasiarse. Su alma se embebía de poesía y llegaba a perder la noción de sí mismo. Pero no conseguía entender por qué, a veces, se levantaba además con un dolor de cabeza tremendo.
Nunca llegó a darse cuenta de que la poesía siempre lo emborrachaba, pero, además, la mala poesía le causaba resaca.


© Frantz Ferentz, 2011

Saturday, July 09, 2011

LA FAMILIA PERFECTA



Eran la familia perfecta. Por eso, la televisión les dedicó un programa. El padre, la madre, la hija y el hijo se sentaban en el sofá del salón ante las cámaras. Hablaba la madre, que contaba por qué su familia era tan especial:
— Mario, mi marido, flota con los sonidos agudos; Marieta, mi hija, entra en éxtasis con los olores del campo; Pablo, mi hijo, levita con los roces demasiado ligeros; y yo, bueno, yo enloquezco cuando mezclo diez sabores en mi boca.
— ¿Y hay algún tipo de visión que les cause placer? —preguntó la presentadora.
— ¿Visión? —se extrañó la madre portavoz—. Eso es imposible, somos todos ciegos, ¿o es que no lo habían notado?




© Frantz Ferentz, 2011

APARIENCIAS



— ¿Borracho yo? ¿Pero no ves que solo bebo agua? —dijo él con voz etílica.
— Ya, pero la del florero, sin siquiera quitarle el bambú... —le replicó ella.
Pero ella, al día siguiente, le llenó el florero de cerveza. Cuando llegó él, volvió a beber del florero. Lo vació de un trago sin quitar el bambú. Entonces ella le preguntó:
— ¿Y ahora qué? ¿También bebes agua?
— No fastidies —dijo él—, Ya sé que era cerveza. Me la he bebido para salvar al bambú de un coma etílico...



© Frantz Ferentz, 2011

Thursday, July 07, 2011

SABIA NATURALEZA



— ¡Mira, mira, mira qué curioso! Ese perro sonríe cuando está contento —dijo él.
— Claro, si algún hijoputa no le hubiese cortado la cola, la movería cuando está contento, no te jode...




© Frantz Ferentz, 2011

Wednesday, July 06, 2011

CÚMULO DE DESGRACIAS


El pobre fraile se consideraba el hombre más desgraciado del mundo. Se llamaba Casto, había hecho voto de castidad, pero, para colmo, tenía dos inútiles penes.



© Frantz Ferentz, 2011

Monday, July 04, 2011

TURBULENCIAS


— Por favor, abróchense los cinturones, hay turbulencias —anunció la azafata.
Las turbulencias fueron extremadamente brutales, más de un pasajero creyó que llegaba su última hora.
Cuando el periodista de La Gaceta iba a descender ya del avión, una azafata se apresuró a devolverle una especie de esponja que, inexplicablemente, se le había caído al pasajero por la agitación de las turbulencias.
— Gracias —dijo él recogiéndolo—. Es mi cerebro, el pobre no soporta las sacudidas...


© Frantz Ferentz, 2011

Saturday, July 02, 2011

EL ERUCTO


En mitad de la sala de votaciones, en plena jornada electoral, se oyó de repente un eructo sonoro, brutal, descomunal, como de tres borrachos juntos. Todos los presentes se miraron sorprendidos, nadie sabía exactamente quién había proferido aquel sonido fantasmagórico, hasta que un niño que acompañaba a su madre comentó inocente:
— Mamá, mamá, ¿has visto cómo ha eructado esa urna? Eso le pasa por tragar tan deprisa, ¿no?


© Frantz Ferentz, 2011