Sunday, July 31, 2011

EL DESCUBRIMIENTO DEL OTRO


Aquel beso les sirvió para conocerse íntimamente. Él descubrió que ella tenía una lengua viperina cuando, al besarlo, le introdujo la lengua hasta la tráquea y luego subió hasta los oídos. Ella, por su parte, descubrió que él era un cerdo que jamás se lavaba las orejas y que, por tanto, sabía a cera. 

© Frantz Ferentz, 2011


1 comment:

Laura Caro said...

Donde hay confianza, da asco...
Besotes.
=)