Monday, July 11, 2011

POESÍA CON EFECTOS SECUNDARIOS


Todos los viernes iba a oír poesía. Eran horas y horas escuchando recitar al poeta que tocaba cada semana. A veces sublime, a veces bueno, a veces flojo, a veces un aborto con rima.
Todos los sábados, al levantarse, notaba que la poesía lo había hecho extasiarse. Su alma se embebía de poesía y llegaba a perder la noción de sí mismo. Pero no conseguía entender por qué, a veces, se levantaba además con un dolor de cabeza tremendo.
Nunca llegó a darse cuenta de que la poesía siempre lo emborrachaba, pero, además, la mala poesía le causaba resaca.


© Frantz Ferentz, 2011

1 comment:

Gemma said...

Fantàstic!!