Monday, September 05, 2011

INCOMUNICACIÓN


Carlos acabó por no entenderse a sí mismo. Por eso, buscó un intérprete que le tradujese lo que él mismo se decía, pero nadie conocía su idioma.
Al final, tuvo que ponerse, con toda su santa paciencia, a escribir un diccionario Carlos-español y español-Carlos, tan solo intuyendo el valor de sus propias palabras.



© Frantz Ferentz, 2011