Monday, October 03, 2011

INFANCIA TRUNCADA


Él y ella hablaban idiomas distintos. Vivieron así diez felices años, sin entenderse al hablar, hasta que nació su hijo, que  creció en ambiente bilingüe. Cuando el niño comenzó a traducir a sus progenitores lo que estos se decían, la familia se rompió, los padres se divorciaron, no se soportaban.
El hijo juró venganza. Desde entonces, se convirtió en asesino en serie de traductores e intérpretes.


© Frantz Ferentz, 2011

EL VALOR DE LA EXPERIENCIA


La catedrática de metafísica, doctora Honoris Causa por dos universidades norteamericanas y tres europeas, autora de centenares de artículos y de varios manuales de referencia internacional, contemplaba alelada la puerta del ascensor en la tercera planta del edificio de su facultad. Todo su saber no le permitía interpretar el mensaje de las flechas luminosas encima de la puerta del ascensor, una en el sentido contrario de la otra. Por eso, inexorablemente, cada vez que la puerta del ascensor se abría, siempre tenía la misma cara de asombro y tan solo conseguía preguntar con dificultad:
—¿Sube o baja?


© Frantz Ferentz, 2011

Sunday, October 02, 2011

EL CONSEJO


Ella descubrió por casualidad que su marido era un asesino en serie. Se dedicaba a esperar a los ciudadanos latinoamericanos a la salida de la sede de la multinacional telefónica y los mataba rebanándoles el cuello.
— ¿Por qué haces eso? —le preguntó ella apenada.
— Porque me jode que me llamen y me llamen todos los días para que cambie mi compañía de móvil.
Ella lo miró con ternura, como si fuese un niño grande. Luego le dijo:
— Mira que eres gilipollas: basta que al número desde el que siempre te llaman le asignes un tono de silencio. Así ya no lo oirás más.

© Frantz Ferentz, 2011

RELACIONES INTENSAS


Nada más conocerse, se pasaron 36 horas seguidas hablando, sintiendo que habían nacido el uno para el otro, frente al mar. Habían vivido en un día y medio lo que otras parejas vivian en toda una vida. 
Por eso, al día siguiente su relación acabó, no tenían nada más que contarse, ya se lo habían dicho todo. 

© Frantz Ferentz, 2011

AL LÍMITE


Su vida era tan perfecta que no le encontraba ya aliciente. Una mañana amaneció muerto. Se había suicidado de aburrimiento.



© Frantz Ferentz, 2011