Wednesday, November 23, 2011

NOCHE EN EL PARQUE


La víspera de San Fermín, John Kowalsky, borracho como una cuba, cayó dormido en un parque de Pamplona, totalmente a oscuras. Reconoció un ser vivo a su lado, al que aún saludó antes de dormir, diciéndole: 
— Soy John Kowalsky, de Minnesota. Encantado de conocerte.
Y al lado de otro participante en la fiesta, por cierto bastante peludo, cayó dormido.
A la mañana siguiente, salió a correr delante de los toros. En medio de la estampida, se quedo atrapado entre las talanqueras y un enorme toro que, como girase la cabeza, se lo llevaría por delante. Pero, de repente, el toro le dijo:
— Hola, John Kowalsky de Minnesota, ¿tú también por aquí?

© Frantz Ferentz, 2011

CUESTIÓN DE DIETAS


— A mi ex le gustaba lo natural, era una forofa de la acupuntura y la homeopatía para la salud, pero también de la dieta freimicro para la comida.
— ¿La dieta freimicro? ¿Alguna nueva dieta revolucionaria de origen alemán?
— No, simplemente la dieta "cocina solo con freidora y microondas".


© Frantz Ferentz, 2011

MOTIVOS PERSONALES


Amílcar García empezó a sospechar que no vivía solo. Su ropa aparecía fuera del armario, le faltaba comida en la nevera o el ordenador amanecía encendido y conectado a páginas ajenas a sus intereses. 
Primero pensó que se trataba de un ocupa del piso. Puso trampas mortales por toda la vivienda pero fue inútil.
Después pensó que se podría tratar de un espíritu. Realizó rituales parapsicológicos, pero en aquella casa no había presencias espectrales.
A continuación, empezó a pensar que tal vez se tratarse de él mismo, que tuviese insomnio. Se puso pulseras electrónicas para controlarse, pero él no era sonámbulo.
Finalmente, colocó cámaras en casa. Así sí descubrió una imagen espectral que se paseaba por la casa justo cuando él no estaba. Analizándola con detalle, Aníbal García descubrió que se trataba de sí mismo, tenía su rostro y sus movimientos. Entonces lo entendió. Era su otra personalidad que había decidido hacer viajes astrales por su cuenta, harta de la primera personalidad que dominaba el cuerpo.

© Frantz Ferentz, 2011

ACCIÓN Y REACCIÓN


El gran gorila del control de seguridad —dos metros y tres centímetros— en el aeropuerto consideró que la banderita de Suecia que el niño llevaba era un peligro para la seguridad aérea. Se trataba de un palillo puntiagudo y un trozo de papel con los colores suecos que regalaban en el Ikea con las albóndigas suecas. El niño quería regalarle aquella bandera a su abuela, que las coleccionaba.
El gran gorila, seguro de sí mismo como nadie, no se esperaba la reacción del niño indignado. Primero, le dio una patada en la espinilla con todas sus fuerzas y, a continuación, le golpeó con la cabeza con todas sus fuerzas en los testículos, que posiblemente sonaron a algo parecido como "choof".
El agente cayó al suelo. Sus compañeros se quedaron paralizados. El niño recogió su banderita, cogió a su madre de la mano y, sin decir una palabra, tiró de ella hacia las escaleras mecánicas.

© Frantz Ferentz, 2011

RUTINAS

Después de tantos años, empezó a pensar que respirar era algo cansino, rutinario y aburrido. Murió enseguida de asfixia y hastío.

© Frantz Ferentz, 2011

AMENAZAS

Se pasó dos semanas amenazándolo con vengarse brutal y sanguinariamente de él. Le enviaba correos, SMS y le dejaba mensajes en el buzón de voz con amenazas de muerte. Al final, él se acabó muriendo de miedo. Ella, sin embargo, no estaba segura de haberse vengado.


© Frantz Ferentz, 2011