Wednesday, April 04, 2012

LA DIGNIDAD ANTE LA TIRANÍA DEL ESTADO

El hombre se apoyó tembloroso con los codos en el mostrador. Le temblaba todo el cuerpo y respiraba con dificultad. Clavó sus ojos enrojecidos en los de la mujer, al tiempo que le decía:
— Ningún gobierno va a coartar mi libertad. Todos mis principios vitales son lo más sagrado que hay en mí. Soy capaz de no comer, de no dormir, por mantener mi integridad moral, por oponerme a la tiranía de un Estado opresor al que no le importo. Pero no me vencerán, soy un hombre íntegro, un hombre libre, aunque le pese al Estado. No voy jamás a renunciar a mis principios. Por eso, señorita, aunque lo hayan subido 25 céntimos, deme un paquete de Marlboro...


© Frantz Ferentz, 2012 



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