Sunday, July 15, 2012

FELIZ CUMPLEAÑOS


La madre preguntó a su hijo adolescente varios días antes del cumpleaños del chaval:
— ¿Qué te gustaría comer el día de tu cumpleaños, cariño?
— Mamá, sabes que me encantaría comer carne, solo eso, pero ya sé que papá y tú estáis en el paro, que vivimos con la pensión de la abuela y que es posible que nos echen del piso por no pagar la hipoteca... Me bastará con que pasemos el día juntos, no quiero nada.
A la madre conmovió la sensatez de su hijo y una lágrima se le escapó furtivamente mejilla abajo.
El día del cumpleaños, para sorpresa del hijo, hubo carne. Olía deliciosa, bien guarnecida con patatas. 
— Pero mamá, ¿y esto? —preguntó el hijo sorprendido.
— Todo por ti cariño. Es la carne más cara del mundo.
El chaval se quedó sin palabras mientras la madre, el padre y la abuela sonreían picaronamente
— Pero no tenemos dinero... —quiso aún justificarse el chaval.
— No te preocupes, mi amor —le explicó la madre—. Esta mañana me topé por aquí, por el barrio, con uno de esos futbolistas a lo que tanto admiras...
— ¿Y él te ha dado el dinero? —preguntó incrédulo el chaval.
— No, simplemente le corté una pierna. Por eso te digo que estamos comiendo la carne más cara que existe, carne de futbolista... Este creo que cuesta 130 millones de euros todo él.



© Frantz Ferentz, 2012

Friday, July 13, 2012

MUJER SENTADA EN EL BANCO DE UNA IGLESIA


La mujer entró en aquella iglesia con lágrimas en los ojos. La iglesia estaba vacía, aunque permanecía abierta. Se acercó lentamente hasta el altar, con las lágrimas rodando por su mejilla. Veía borroso, solo percibía manchas a causa de la inundación de sus ojos por el llanto. Quería orar, necesitaba orar en aquella penumbra arropada de silencio. Se sentó en el primer banco e invocó a Dios... Y enseguida notó el aliento del extraño a su lado. No lo había notado antes, pero a su lado había alguien. Quizás ya estaba allí cuando ella llegó pero ni se había dado cuenta. Percibió que vestía una especie de albornoz con capucha, quizás otra alma rota como la suya. La mujer, por algún motivo incomprensible, hizo la oración súplica llanto lamento en voz alta, contándole al extraño a su lado su impotencia de ver a aquellos representantes de la Iglesia llevarse millones y mancillar de aquella manera el mensaje del Evangelio. No podía evitar la rabia que laceraba su corazón, su impotencia por aquella camada de hipócritas vestidos de púrpura que le había vaciado la vida, le había deshilachado su fe, engañándola en su ser más íntimo.
— ¿Y nadie puede pararlos? —preguntó ella a Dios y al extraño a su lado.
Y el extraño, que en todo el tiempo no había dicho una palabra, solo meneó la cabeza de derecha a izquierda negando. Ella se lo quedó mirando. Poco a poco iba recuperando la vista al tiempo que sus lágrimas se secaban. El extraño, entonces, le acarició tiernamente la cabeza y se acercó al altar. Entonces, y solo entonces, ella se dio cuenta de que la cruz estaba vacía. El extraño se quitó el albornoz y subió a la cruz y enseguida quedó crucificado. Y antes de quedar inmóvil, como una estatua, le susurró a la mujer:
— Ni yo los puedo cambiar a esos obispos, ni yo...



© Frantz Ferentz, 2012

Thursday, July 12, 2012

CUÁN INOPORTUNO


— Perdona, ¿tienes fuego? —preguntó ella, bellísima, ángel hecha mujer, mirándolo a él a la cara con una sonrisa con luz propia y un cigarro entre los labios.
Y él, tragafuegos de profesión en un circo, de baja momentánea por ingesta de alcohol accidental durante su último espectáculo, hombre capaz de lanzar fuego por la boca hasta una distancia de diez metros, tuvo que confesar allí sentado en el banco del parque:
— Lo siento. Hoy no. Estoy de baja.
Ella perdió la sonrisa. Él bajó la mirada y pensó que desperdiciaba una oportunidad de oro, aunque prefirio no imaginarse cómo sería darle fuego a aquella belleza en plan dragón, lanzando llamas por la boca.



© Frantz Ferentz, 2012

Tuesday, July 10, 2012

DE ESA GENTE QUE A PRIMERA VISTA TE INSPIRA CONFIANZA


— ¿Le importa si me siento aquí a mirar la catedral a su lado?
— (...)
— Gracias. Hoy en día no queda gente amable, ¿sabe? Es muy posible que otra persona me hubiera puesto mala cara, me hubiera gruñido o incluso empujado...
— (...)
— Yo no vengo mucho por aquí, ¿sabe? Pero ahora visito a un psiquiatra por aquí cerca, porque acabo de salir de una relación tormentosa con un hombre, una bestia, un mal nacido que me ha amargado la existencia. Me dejó la autoestima por los suelos, me hizo creer que sobraba en esta vida, ¿sabe? pero al final conseguí echarlo de mi vida, con la ayuda de mi mejor amiga... De hecho empiezo a pensar que estoy enamorada de ella, que soy lesbiana... Huy, fíjese, eso no se lo había dicho a nadie. Oiga, no sé qué tiene usted que me hace abrirme como no lo había hecho en toda mi vida, si parece que nos conociéramos de siempre.
— (...) 
— Oiga, usted no será por casualidad don Ramón María del Valle Inclán, ¿verdad?
— (...)
— Ya me lo suponía. Mire, ahora tengo que irme, pero le dejo esta tarjeta con mi número de móvil y mi dirección de correo electrónico. No deje de contactar conmigo, ¿eh? Gracias por su paciencia
La mujer se alejó por la Alameda camino de la Praza do Toural, dejando a sus espaldas la estatua de bronce de Valle-Inclán sentado en un banco, siempre mirando a la catedral, siempre ascético ante las cagadas de paloma.


© Frantz Ferentz, 2012

Monday, July 09, 2012

CUANDO LA POLÍTICA ES COSA DE DIOSES

La ministra acudió solemne a la capilla que albergaba la imagen de la virgen de los Solitarios. Ante los flashes de los periodistas y de decenas de curiosos, soltó un discurso protocolario, de marcado carácter político, que culminó diciendo:
— Y de esta crisis económica brutal saldremos con la ayuda de la virgen, ea...
De repente se oyó un relámpago que parecía querer hacer crujir la capilla y al instante una lluvia torrencial comenzó a castigar la tierra sin piedad.
— Ministra —comentó uno de los periodistas—, ¿no cree que abusa de la intervención divina para resolver los problemas del país?
La ministra, siempre sonriendo, respondió al incrédulo y descreído periodista:
— Ea, ¿pero no lo ve? Si la virgen ya nos envía agua en cantidad para evitarnos la próxima sequía.

© Frantz Ferentz, 2012


Sunday, July 08, 2012

LA MUJER DEL ESTE



Yoni recibió de repente un correo intrigante. Decía:
Hello dear
   How are you doing in life, I want to introduce myself to you before I could go further, I am a woman, Christy by name. I came across your email which really sounds so interesting of you so I decided to drop a note to let you know that I am intrested in you for friendship. Please if you are interested I will like you to email me back, so that we can get to know each other. I am waiting to get a reply from you.
                 From Christy.
                           THANKS.
Yoni había oído hablar de aquellos mensajes engañosos de falsas mujeres rusas que buscaban que les pagasen pasajes a Europa occidental, pero que solo buscaban el dinero de ingenuos... como él. Cuánto le hubiera gustado tener una pareja rubísima, joven, bella, casi medio metro más alta que él. Pero como estaba seguro de que era un mensaje engañoso, fraudulento, respondió en español (sabía que el idioma no sería una barrera):
Hola Christy
No sabes cuánto me halaga tu mensaje. Ojalá de verdad quisieras conocerme y ser mi amiga, pero en cuanto vieras que produzco un hedor insoportable de pies y que mi casa es una especie de cochiquera, quedarás defraudada. Aún así, si quieres conocerme, te espero.
Tuyo
Yoni
Christy recibió el mensaje e inmediatamente lo pasó por el traductor automático. Entendió lo que Yoni le decía. Y en ese momento, una lágrima empezó a resbalar por la mejilla de Christy, quien hubiera jurado, porque así se lo había asegurado la gitana, que aquel, precisamente aquel, era el hombre de su vida.

© Frantz Ferentz, 2012
Nota: el correo en inglés es real.



EL ARQUEÓLOGO

Los arqueólogos descubrieron una botellita de plástico al lado del cadáver en la cámara mortuoria como una de las pertenencias más queridas del difunto. Debía datar de, al menos, tres siglos atrás. El jefe de la expedición, Dick Smith, se llevó la botellita de color rojizo a su propio estudio, el de casa. La dejó allí, junto al microscopio. Aquella misma noche pretendía comenzar su análisis, pero antes se fue a dar una ducha.
Al acabar la ducha, su mujer ya lo esperaba con la cena preparada, un delicioso arroz al curry con salsa. El olor delicioso del plato hizo que Dick olvidase sus empeños científicos y acudiese a cenar.
— Delicioso como siempre, mi amor  —la felicitó él.
— El mérito no es mío, sino de esa salsa agridulce que trajiste de algún restaurante chino. Le ha dado un sabor estupendo —respondió ella.
Dick Smith no quiso levantarse de la mesa. No quiso ir a ver si seguía en su estudio la botellita de la excavación. Pero de lo que no había duda era de que el contenido de aquel recipiente era, efectivamente, salsa agridulce china del pasado y que, por tanto, ya no necesitaba ser analizado.


© Frantz Ferentz, 2012

Sunday, July 01, 2012

POR PREVENCIÓN

La procesión transcurría tranquilamente con la imagen del Cristo de las Ligaduras y la orquesta municipal haciendo resonar histriónicamente trompetas y tambores por las calles de aquella solemne villa manchega. Y al final, toda la rista de nazarenos con sus pulcras capuchas blancas. De sopetón, sin que nadie lo esperara, aquel turista afroamericano de Georgia, Estados Unidos, se abrió paso entre el público y disparó cuatro tiros contra los nazarenos, matando a uno de ellos, hiriendo a dos e impactando una bala contra una trompeta. A partir de ahí, caos y confusión. El ciudadano estadounidense salió huyendo con la mirada desencajada mientras gritaba: «No, malditos del Ku-Kux-Klan, no, malditos, vosotros no me mataréis como a mi abuelo».

© Frantz Ferentz, 2012