Tuesday, July 10, 2012

DE ESA GENTE QUE A PRIMERA VISTA TE INSPIRA CONFIANZA


— ¿Le importa si me siento aquí a mirar la catedral a su lado?
— (...)
— Gracias. Hoy en día no queda gente amable, ¿sabe? Es muy posible que otra persona me hubiera puesto mala cara, me hubiera gruñido o incluso empujado...
— (...)
— Yo no vengo mucho por aquí, ¿sabe? Pero ahora visito a un psiquiatra por aquí cerca, porque acabo de salir de una relación tormentosa con un hombre, una bestia, un mal nacido que me ha amargado la existencia. Me dejó la autoestima por los suelos, me hizo creer que sobraba en esta vida, ¿sabe? pero al final conseguí echarlo de mi vida, con la ayuda de mi mejor amiga... De hecho empiezo a pensar que estoy enamorada de ella, que soy lesbiana... Huy, fíjese, eso no se lo había dicho a nadie. Oiga, no sé qué tiene usted que me hace abrirme como no lo había hecho en toda mi vida, si parece que nos conociéramos de siempre.
— (...) 
— Oiga, usted no será por casualidad don Ramón María del Valle Inclán, ¿verdad?
— (...)
— Ya me lo suponía. Mire, ahora tengo que irme, pero le dejo esta tarjeta con mi número de móvil y mi dirección de correo electrónico. No deje de contactar conmigo, ¿eh? Gracias por su paciencia
La mujer se alejó por la Alameda camino de la Praza do Toural, dejando a sus espaldas la estatua de bronce de Valle-Inclán sentado en un banco, siempre mirando a la catedral, siempre ascético ante las cagadas de paloma.


© Frantz Ferentz, 2012

2 comments:

Laura Caro said...

No hay mejor oyente que una estatua de confianza...

Un abrazo, Xavier.

Frantz Ferentz (Xavier Frías Conde) said...

Un abrazo a ti, Laura, y gracias por estar ahí.

Xavier