Tuesday, February 05, 2013

DONDE RADICA EL GLAMUR



Ella abrió la puerta de su casa en calcetines. Él, agudo observador, se percató enseguida del agujero en el calecetín derecho por el que asomaba el dedo gordo sonrosado. Ella se dio cuenta de que él había descubierto aquel agujero embarazoso. 
— Me has pillado en un mal día —dijo ella—. Un agujero en el calcetín no es nada glamuroso, parece que asoma un tomate.
— Al contrario —replicó él—. Es de lo más glamuroso. Fíjate, si parece que tu tomate está a punto de florecer.
Ella sonrió y se miró el agujero. Por un instante le pareció que, efectivamente, su dedo rojizo estaba a punto de florecer, por un instante creyó ver unos pétalos amarillos...


Frantz Ferentz, 2013

1 comment:

Laura Frost said...

¡Cuánta imaginación, querido! ¿Quién me iba a decir a mi que un tomate en el calcetín podría tener tanto glamour literario.

Muy chulo, besos apretaos!