Monday, September 23, 2013

USTÉ NO SABE CON QUIÉN ESTÁ HABLANDO...



El presidente iba a hacer pis por primera vez desde que era presidente. Había hecho pis cuatro horas antes, pero entonces era solo líder de la oposición. Ahora, con el cargo ya jurado, entraba en el baño del palacio presidencial todo dispuesto a hacer pis. Era un baño de presidente, allí no orinaba cualquiera, solo presidentes... ¡Qué importante se sentía! Justo entonces, se desabrochó la bragueta, se bajó ligeramente el calzoncillo, cogió el pene suavemente con la mano derecha (no se la había lavado previamente, si tal, ya lo haría después, no importaba el olor a puro habano que desprendía, pues, total, pensó, lo que le gusta a mi boca, le gusta a mi pene...). Y soltó la presión del esfínter.
— ¡Alto!
Era una voz de mujer, pero sonaba con una autoridad indiscutible. No obstante, el efecto de aquel chorro de voz fue que el chorro de orina se detuviese ipso facto. Ni una gota acabó surgiendo del pene con aroma a puro habano del presidente, que seguía sosteniéndose el pene con la mano diestra.
Pero él era el presidente. Muchos millones de ciudadanos lo habían votado a él como líder de la nación.
— Oiga, šeñora, ¿cómo še atreve? —dijo en el tono más potente que pudo, lo cual tampoco era mucho.— ¿Eš que no šabe ušté con quién eštá hablando?
Pero la señora en cuestión le respondió en un tono infinitamente más autoritario que no dejaba lugar a réplicas:
— Me da igual quien sea usté. Solo le digo que en este baño ningún hombre va a mear nunca de pie. Usté mea sentao, ¡porque lo digo yo! No soy la esclava de nadie... ¿me entiende? Usté mea sentao siempre, que no estoy dispuesta a limpiar gotas de pis por tol baño. Y no me lo haga repetir porque le corto el pito y se queda sin cerebro, ¿m'ha entendío?
La señora de la limpieza no espero una respuesta. Simplemente, salió del baño presidencial pegando un portazo.
Cuando tres años después la señora de la limpieza se jubiló, no contó a nadie aquel incidente, como tampoco el presidente. Por eso, la nueva señora de la limpieza nunca llegó a entender cómo era posible que el retrete que usaba el presidente nunca estuviera salpicado de manchas de orina alrededor, si hasta parecía que orinase sentado...

Frantz Ferentz, 2013

1 comment:

Anonymous said...

YO TAMPOCO

SALUDOS JMRB