Tuesday, October 29, 2013

LA LETRA EN LA PARED

Al salir por la mañana de casa, me di cuenta enseguida que junto al marco de la puerta que está justo enfrente de la mía alguien había escrito una B pegada al marco. La habían raspado sobre la pintura y se notaba a simple vista. Yo vivo en el apartamento F y el de enfrente era el M. Era un apartamento vacío (echémosle la culpa a la crisis, ay, la crisis). Por eso sospeché que aquella era una marca de ladrones. Pero, una B, ¿qué podía significar? Barato, buen (estado), bonito... Lo cierto es que aquella aparente estupidez no se me iba de la cabeza, así que acabé comentándosela a mi marido. Él no le dio la mayor importancia. "Gilipolleces, algún vecino que se aburría, o que estaba borracho, e hizo esa B con las llaves al pasar..." Sin embargo, no me quedé contenta. Insistí a mi marido para que se trajese a El Enclenque a nuestra casa. Normalmente no me gusta que ese tipo venga a mi casa, pero en aquel caso era necesario. El Enclenque era un delincuente, aunque mi marido decía que era solo un chico con mala suerte en la vida. En cualquier caso, cuando llegó, antes de ofrecerle una birra, lo llevé para la puerta de enfrente y le enseñé la B. "¿Qué es esto?". Él se encogió de hombros. "Es un código, tú deberías conocerlo". Pero él me miró ofendido y se metió en el piso y fue directamente a la nevera a buscar la cerveza. El muy cabrón se conocía el camino. Tampoco él sabía de qué se trataba. Decidí entonces jugar con los posibles ladrones. Se me ocurrió la idea de añadir a la B una S y una H. Lo hice al tuntún, aunque luego pensé que quizás significase sitio habitado. De esa manera, en caso de que fuera un código, mantendría a los ladrones alejados o, por lo menos, preguntándose qué querrían decir tantas letras juntas.
Tres noches después me levanté a eso de las tres y fui a la cocina a tomar agua. Maldita la gana. De repente oí unos ruidos en el pasillo. Primero pensé que sería el perro del vecino con el vecino detrás volviendo de una meada nocturna, pero enseguida me di cuenta que no era ese tipo de ruido el que hacen las garras de un perro por el pasillo. Me acerqué a la mirilla. Estaban asaltando el piso de enfrente. Estaban forzando la cerradura. Usaban una linterna y eran dos. Entraron. Yo me deslicé por el pasillo y llamé a la Guardia Civil. Por suerte había un coche patrullando al lado de mi bloque, si no, de qué hubieran llegado tran pronto... Los pillaron con las manos en la masa. Los guardias esposaron a los dos tipos allí mismo y los retuvieron en el pasillo. Yo no pude evitar la curiosidad y salí en bata a ver. "Yo soy la vecina que los ha llamado", le susurré a uno de los guardias. "Muy bien, señora, pero aquí no hay nada que ver. Vuélvase a su casa". Y un cuerno. Había mucho que ver y, sobre todo, mucho que preguntar. Los dos ladrones estaban esposados y de cara a la pared. Me acerqué al que tenía más cerca y le pregunté: "Oye, guapo, ¿qué significa esa B que habíais escrito en la puerta?". El me miró con desprecio con un mínimo movimiento de cabeza. "Anda, hombre, dímelo, si total...". Él me dijo: "¿Qué va a ser, señora, la B es de bacío". 
En ese momento se me cayó el alma a los pies. Pero, además, tuve una especie de revelación. Si B significaba bacío, entonces mi SH lo habrían interpretado como sin halarma. Exacto, para ellos BSH significaba bacío sin halarma. Me dieron mucha pena aquellos dos chicos, mucha pena.

Frantz Ferentz, 2013

2 comments:

Bee Borjas said...

Muy bueno! Parece que los malhechores se copian las mañas (aplican las mismas tácticas en Europa y en América) Y en este caso, utilizaste con gracia e ironía, no solamente lo alarmante de la situación si no también la calamidad intelectual.
La frase final es ESTUPENDO.
Un saludo y felicitaciones, Frantz.

Xavier Frias Conde said...

Gracias, Bee. Un placer tenerte por aquí. Felizmente por internet no existen las distancias. Un abrazo.