Saturday, November 09, 2013

EL GRAN HERMANO... MIOPE


Germán García estaba tranquilamente delante de su ordenador, en su estudio de casa, trabajando como siempre, como un esclavo, impasible al correr del tiempo, sintiendo que el ordenador era una prolongación de sí mismo y que, si se lo proponía, él llegaría a navegar por internet.
De repente sonó un golpe en la puerta.
«Los animales de los vecinos», pensó Germán, creyendo que estarían moviendo un mueble.
Pero no, justo a continuación, la puerta fue abierta violentamente con una especie de ariete.
En cuestión de dos segundos, veinte policías con la cara cubierta lo apuntaban con sus armas reglamentarias.
Germán levantó instintivamente los brazos, abandonando el tacto vicioso del teclado.
Unos instantes después entró un hombre vestido de negro, con gafas de sol negras y fumando un cigarrillo americano de una marca cara.
— Señor García —empezó a decir el tipo de negro—. Nuestros agentes han detectado que usted lleva todo el día buscando en el buscador palabras como CIA, yihad, al-Qaeda, Mossad, y otras muchas más, todas en alemán. Por tanto, hemos concluido que está usted intentando contactar con grupos terroristas en Alemania para preparar atentados, o simplemente para unirse a ellos...
Y el tipo de negro soltó una bocanada de humo sobre el pobre Germán García.
— ¿Algo que alegar en su defensa? —preguntó con una medio sonrisa el tipo de negro.
— Sí, que las buscaba en alemán porque necesitaba su género...
Al tipo de negro se le quitó la sonrisa de la cara, mientras los veinte agentes lo miraban atentamente con un ojo por si daba orden de abrir fuego.
— Explíquese y convénzame si quiere salir de aquí vivo.
— Fíjese en ese diploma que cuelga en la pared.
El de negro se fijó, era un título de graduado en traducción e interpretación.
—¿Y? —siguió preguntando el hombre de negro.
— ¿No lo entiende? Llevo todo el día buscando ese tipo de palabras en el Google porque no conozco su género en alemán. No sé si llevan artículo der, die o das, porque estoy traduciendo un texto sobre lucha antiterrorista. ¿Quiere usted verlo?
El hombre de negro lanzó con furia el cigarrillo al suelo, lo pisó aún con más furia e hizo un gesto seco con la mano a los veinte agentes para que salieran de allí.
En tres segundos el piso de Germán García estuvo vacío.
La colilla aplastada en el suelo y la puerta rota eran los únicos restos visibles de aquella invasión frustrada.
Pero Germán hubo de reconocer que se lo había pasado en grande, le había gustado la experiencia, pues había roto su rutina infernal de traductor esclavo y hasta le había quitado una buena porción de estrés.
Además, sabía que el gobierno tendría que indemnizarlo por los destrozos de la puerta.
Pero lo cierto es que le hacía falta cambiar la vieja estantería de los libros, que era herencia de su abuelo... necesitaba que el gobierno se la echase abajo —la usaría temporalmente de puerta— y él entonces no tenía dinero para ello.
Por eso, se olvidó por un momento de la traducción que tenía entre manos y con una sonrisa picarona en la boca empezó a teclear en Google: "bomba, asesinar, presidente del gobierno".

Frantz Ferentz, 2013

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