Saturday, November 02, 2013

LA VENGANZA

Leila había decidido cumplir su sueño: presentarse a un concurso de literatura erótica de su propia ciudad. 
Tras mucho meditarlo, decidió que lo haría. 
Era su afán, su ilusión, su mayor deseo y sabía que era un estilo en el que se desenvolvía bien. 
Llegó incluso a enviar tres relatos al concurso. 
En el caso hipotético de que ganase, el hecho de que fuese un concurso de relato erótico no iba a influir en su vida. 
Vivía en Europa, no en un país islámico donde la lapidarían por algo así.
Eso pensaba ella.
Leila ganó el concurso. 
Lo hizo con el acuerdo unánime del jurado por la sensualidad de sus descripciones y las reacciones humanas ante el sexo.
Se hizo público su nombre. 
Y ahí comenzaron sus problemas. 
Ella no se esperaba aquella reacción de su propia ciudad. 
Cuchicheos en la calle, mujeres que la miraban mal al cruzarse con ella y luego murmullos, gritos anónimos de guarra, puta, viciosa, zorrona... desde cualquier esquina. 
La acusaban de ser prostituta con la pluma, cuando era de todos sabidos que las putas, si lo son, hacen su trabajo en silencio.
Leila tuvo que aguantar aquel acoso durante medio año hasta que se supo públicamente que había ganado otro concurso literario de la ciudad. 
Aquel no era erótico. 
Ni falta.
El relato ganador de Leila comenzaba con este párrafo: 
«Tras meses llamándola puta por las esquinas, la mujer decidió llevar a cabo su venganza. 
Una mañana, la estatua de un antiguo alcalde amaneció con un collar de testículos frescos. 
Los testículos eran humanos. 
Aquellas partes íntimas habían estado colgando, hasta unas horas antes, de los vecinos de la ciudad, sus legítimos propietarios».
A partir de ahí, se desarrollaba toda una trama sagaz y magistralmente escrita.
Al día siguiente, nadie en la pequeña ciudad volvió a señalar a Leila.
Leila causaba terror.
Sí, terror por si acaso pasaba de la pluma a los hechos.

Frantz Ferentz, 2013

4 comments:

Vichoff said...

Que me gusta a mí una buena venganza...
:-)

Xavier Frias Conde said...

Ya ni fría ni caliente, solo literaria la venganza.

Frida said...

Bien por Leila y por todas las Leilas que haya en el mundo. ¡Ole!

Xavier Frias Conde said...

Ya te digo, si es que no hay tener miedo a nada con una buena pluma bien afilada :-)