Tuesday, November 19, 2013

MIENTRAS CAMINABA, NOTÉ UN RUIDO A MIS ESPALDAS

Mientras iba caminando, noté un ruido a mis espaldas, como de algo que se caía al suelo. 
Quizás se me había caído a mí, quizás fuera una moneda.
Quizás, pero no me importaba, no tenía importante que recoger si es que se me había caído.
Seguí caminando.
Pero entonces unos dedos me golpearon suavemente en el hombro.
Me giré.
Una niña me tendía algo en la mano que no alcanzaba a distinguir.
La niña me dijo:
— Señora, se le ha caído esto.
Y me lo devolvió poniéndomelo en la mano.
Entonces pudo verlo.
Era mi sonrisa.
Se me había caído la sonrisa.
Probablemente había caducado en mi boca por no usarla.


Frantz Ferentz, 2013

2 comments:

Vichoff said...

En efecto, Frantz, varios estudios de prestigiosos investigadores han descubierto que la principal causa de caída de la sonrisa es la falta de uso.
No sé por qué no le han dado más publicidad a los resultados...
(Gracias, el relato es una delicia)

Xavier Frias Conde said...

Gracias. Misteriosa es siempre la sonrisa