Saturday, April 26, 2014

EL FARERO


━ Me han ofrecido un empleo de farero en una isla a 4.300 kilómetros de aquí ━anunció él aparentemente tranquilo nada más atravesar el umbral de la cocina.
Ella dejó la taza de menta-poleo en la mesa y lo miró como lo miraba siempre que él anunciaba algo en tono aparentemente anodino pero que podría afectar al resto de su vida.
━ Ahora me dirás ━comentó ella━ que por culpa de la crisis es lo único que te ha salido para trabajar.
━ Sí.
Ella lo conocía bien. Por eso, sonriendo, le dijo:
━ Si no te conociera, diría que, aunque es cierto que no has encontrado más trabajo que ese, también resulta la ocasión perfecta para aislarte del mundo y poder escribir tranquilamente tu saga de novelas sin que nadie te moleste.
Él sonrió. Claro que ella lo conocía, pero él a ella también. Por eso, omitió decirle que aquella isla sería uno de los pocos lugares del planeta que no resultarían cubiertos de cenizas cuando el asteroide que se avecinaba hacia la Tierra se estampase contra la corteza terrestre. Si se lo dijera, ella no lo creería, pensaría que eran fantasías suyas de novelista. Por eso, dejó estar así las cosas y esperó que ella no pusiera pegas a irse con él de farero a una isla. Al fin y al cabo, tendrían que repoblar el planeta. Pero esa... esa sería una sorpresa y qué es la vida sin sorpresas. Pero las sorpresas no se cuentan con antelación, porque entonces ya no serían sorpresas.

Frantz Ferentz, 2014 

2 comments:

Vichoff said...

Qué astuto el novelista... Me ha encantado, Frantz.

Xavier Frias Conde said...

Y a mí tu visita. Un abrazo.