Tuesday, August 19, 2014

LA IMPORTANCIA DE SABER INGLÉS

Olga Benešová llevaba leídos millares de códigos de barras de productos de toda clase desde que había comenzado a trabajar en los Almacenes Stanina, nueve años atrás. Conocía todas las marcas comerciales y precios del establecimiento de memoria. Cobraba diligentemente, sonreía a los clientes cuando se acordaba y hacía de su vida un tecleo constante de códigos o de lecturas ópticas de códigos de barras.
Por eso, Olga Benešová no entendió aquel «I love you. Will you marry me?» que apareció en el visor de la caja registradora tras pasar el código de barras de un pañuelo de seda, objeto que no tenía constancia que vendieran en los almacenes. No era un código registrado y no tenía ningún precio. El joven que pretendía pagarlo, un tipo solitario que venía todos los días a los almacenes, pero que rara vez compraba algo, se la quedó mirando con una sonrisa. Ella, que no sabía inglés, que solo entendía de códigos de barras de productos, se limitó a decirle: 
━ Código erróneo. Pruebe en otra caja.

Frantz Ferentz, 2014

6 comments:

Vichoff said...

¡Me ha encantado!

Vichoff said...

¡Me ha encantado!

Frantz Ferentz said...

:-) Gracias

Josep said...

Enginyós el conte.

Josep said...

Enginyós el conte.

Frantz Ferentz said...

Mercès, Josep :-)