Saturday, August 30, 2014

LA MEDALLA POLICIAL A LA VIRGEN

La procesión echó a andar solemnemente por la calle Mayor del pueblo, con el silencio de la gente y el estruendo de tambores y trompetas. Trump, trump, tarapatrump. La alcaldesa, con mantilla y peineta, abría la procesión vestida rigurosamente de negro. Trump, trump, tarapatrump. Todo había comenzado como debía comenzar, con respeto. Trump, trump, tarapatrump. Tras ella, los agentes del orden, en uniforme de gala, portaban a hombros la estatua de la virgen. Emocionaba, sí, emocionaba mucho tanto fervor. Trump, trump, tarapatrump. Al menos, así debería, porque la alcaldesa, a su paso, oía murmullos entre las personas que se agolpaban a los lados. Trump, trump, tarapatrump. No escuchaba el silencio sepulcral que se requería. Trump, trump, tarapatrump. Algunos turistas se lanzaban como posesos a fotografiar a la virgen. Hasta que oyó decir: «La virgen tiene bigote». Trump, trump, tarapatrump. Ahí ya la alcaldesa se dio media vuelta y se fijó en la talla de la virgen que los guardias llevaban a hombros. Trump, trump, tarapatrump. Efectivamente, tenía bigote. Y entonces hizo algo que nadie, en décadas, se había atrevido a hacer. Trump, trump, tarapatrump. Detuvo la procesión. Hizo gestos a todos para que parasen. Trump, trump, ta... También la orquesta.

━ ¿Qué broma es esta? ━ preguntó la alcaldesa roja de ira.
El cabo de la guardia hizo un gesto a la talla y un agente travestido de virgen, con un hermoso y poblado bigote, se bajó del pedestal que portaban a hombros sus compañeros, saludando militarmente a la alcaldesa.
━ Verá, alcaldesa ━intentó explicar el cabo━. Resulta que como el ministro se nos ha llevado la talla de la virgen para darle una medalla al mérito policial, entendimos que el ministro había intercambiado nuestros papeles; mientras la virgen hace labores policiales, nosotros salimos en procesión. Así que echamos a suertes quién haría de virgen y le tocó a Gómez. A lo mejor teníamos que habérselo dicho antes a usted...
La alcaldesa, con aquellas explicaciones, se fue calmando. Finalmente dijo:
━ Sí, sí, deberían habérmelo dicho. Pero si es cosa del ministro, bien está, que es un líder importante de mi partido. Solo que el guardia Gómez debería haberse afeitado el bigote... Que siga la procesión.
El guardia Gómez se llevó las manos al bigote y volvió a subirse al pedestal mascullando. No iba a permitir que nadie le insinuase siquiera que tenía que deshacerse de su querido mostacho.
Trump, trump, tarapatrump.Trump, trump, tarapatrump.Trump, trump, tarapatrump.
Frantz Ferentz, 2014

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