Tuesday, May 26, 2015

MAMÁ, ¿ME COMPRAS AMIGOS?

Resultado de imagen de mum on the phone and child━ Mamá, mamá, necesito que me compres cuatro amigos ━dijo el niño interrumpiendo la conversación al móvil de su madre, la alcaldesa Angustias Dogor.
Ella lo miró con un cierto gesto de fastidio y aún dijo a su interlocutor:
━ Espera un segundo, que me viene mi hijo con no sé qué...
━ Mamá, necesito que me compres cuatro amigos ━repitió el crío.
━ A ver, cariño. En esta vida no todo se compra. Las cosas importantes, como los amigos, no se compran. Solo se compra lo que está en venta. ¿De acuerdo?
El niño se quedó cabizbajo, pero no se fue, se quedó sentado al lado de su madre.
━ Bueno, ya está ━prosiguió la alcaldesa━. Mi hijo, que viene con ideas extrañísimas que no sé de dónde se saca. En fin, a lo nuestro. Te estaba diciendo que necesito los votos de al menos dos concejales de la oposición, con que págales lo que te pidan, ¿me has oído? Lo que te pidan...


Frantz Ferentz, 2015

VIAJAR CON LO PUESTO

━ He conseguido que te inviten a Nueva York a recitar ━explicó el agente a su representada, Victoria Asugara━ . Pero tendrás que pagarte tú el billete.

━ Eres el mejor representante del mundo, Jonás de verdad, el mejor ━respondió la poetisa━. Y no me importa pagarme yo el billete, de verdad.

━ El billete cuesta 750 euros ida y vuelta.

━ Bueno hasta ahí lo puedo asumir.

━ Ya, el problema es que tendrás que comprar cuatro billetes, que suman tres mil euros.

━ ¿Tres mil? ━ exclamó la poetisa━ . ¿Es que le tengo que pagar el billete a alguien más?

━ Claro, necesitas un billete para cada uno de tus egos... y como son cuatro, echa cuentas. Por lo menos eso ha calculado la compañía aérea. Pero míralo por el lado positivo, como solo tienes un cuerpo, tendrás un montón de espacio para ti sola.

Frantz Ferentz, 2015

Tuesday, May 05, 2015

INTERPRETANDO EL FIN DEL MUNDO

Resultado de imagen de apocalypseLa policía encontró finalmente al niño de ocho años desaparecido acurrucado entre las raíces de un árbol del parque, temblando de frío y de terror.
La asistente social llegó enseguida y preguntó al niño:
━ ¿Te has escapado de casa?
━ Sí.
━ ¿Y por qué?
━ Porque mi papá, viendo la televisión, se tiró por el suelo y se puso a gritar "esto es el fin del mundo, la peor catástrofe de la historia", y luego se puso a llorar, y luego dio patadas a los muebles. Y a mí me dio mucho miedo, porque si se acaba el mundo, no sé qué pasará conmigo ━explicó el niño entre sollozos.
━ ¿Tu papá había bebido algo?
━ No, solo estaba viendo la tele.
━ ¿Y qué dijeron en la tele? ¿Era una peli?
━ No, eran los deportes. Mi papá se puso así cuando dijeron que Cristiano Ronaldo se había lesionado y que no iba a jugar la final... ¿De verdad se va a acabar el mundo? ¿De verdad?


Frantz Ferentz, 2015

Sunday, May 03, 2015

LA CANDIDATA MUNICIPAL


María de las Angustias Dogor decidió que tenía que hacer su campaña electoral a pie de calle. Se estaba jugando repetir en el puesto de alcaldesa. Ella y su talante debían ganar. Por eso, se acercó a la anciana que tomaba el sol en la calle, ajena al ajetreo de las redes sociales, en bata y zapatillas, mientras hacía ganchillo mecánicamente.
━ Señá Emilia ━le habían chivado el nombre de la anciana.
━ ¿Mande?
━ Que vengo a pedir su voto para alcaldesa por el Partido Conservador.
━ Oh, Angustias es... ━empezó a decir la anciana, pero fue inmediatamente interrumpida por la candidata que le dijo:
━ Doña Emilia, nada de Angustias, solo Angus, que es más campechano. Angustias suena muy formal.
La anciana esbozó algo parecido a una sonrisa mientras decía:
━ Pues eso, que qué angus estas que paso yo con esta mierda de pensión que no me alcanza pa nada, unas angus que no me las quitan ni las pastillas, ¿sabe usté? ¿Y cómo dijiste que te llamabas, muchacha?
Frantz Ferentz, 2015

Saturday, May 02, 2015

LAS ADICCIONES INCONFENSABLES



El jefe de la policía local acabó la llamada que acababa de recibir y, sin esperar un segundo, marcó otro número. Eran las 3:35 de la madrugada
━ La alcaldesa vuelve a tener síndrome de abstinencia, se le ha acabado eso que la tiene enganchada. Ya sabes qué tienes que hacer...
Una voz entre dormida y furibunda al otro lado de la línea respondió:
━ El hecho de que me hayáis salvado de ir a la cárcel, de que me tengáis pillado por los huevos, no os autoriza a usarme para satisfacer los vicios de la alcaldesa.
El jefe de policía se pasó la lengua por los labios y replicó:
━ Ya sabes que si en uno de estos ataques la alcaldesa se echa a perder y la oposición se entera de su dependencia, ella caerá y yo perderé mi puesto y ya no podré protegerte. Ten la seguridad que alguien abrirá cajones en el ayuntamiento y tú irás a la cárcel. Será mejor que obedezcas y te calles.
Y colgó. El tipo del otro lado de la línea, un ladrón de pisos de la localidad, se vistió rápidamente y diez minutos después ya había asaltado el negocio donde sabía que estaba el producto que causaba tanta dependencia a la alcaldesa, aquella sustancia que era su droga. Actuó según el protocolo. Llamó al timbre del piso de la alcaldesa con tres toques rápidos y uno largo. Luego se fue discretamente, dejando colgada en la cancela de la entrada una bolsa de plástico sin marcas comerciales.
Dos minutos después, bajaba la oronda alcaldesa en bata y zapatillas, temblando, con un aspecto atroz, aunque antes comprobó que nadie la estuviera observando. Se acercó a la cancela y recogió la bolsa con ansiedad. Pero ya no pudo resistir su síndrome de abstinencia. Metió la mano y sacó una de aquellas roscas con azúcar a las que era tan adicta y le dio un bocado que casi hizo ruido. 

Frantz Ferentz, 2015

CUANDO EL PRIMER MINISTRO HABLÓ INGLÉS

El primer ministro conservador español quiso, antes de las elecciones, demostrar a su pueblo que había aprendido inglés. Él rompería el estigma, que marcaba a todos los primeros ministros españoles que lo antecedieron que no sabían inglés.
Así, durante la reunión con un primer ministro extranjero, no pararon de oírse cantos en inglés, parecía que el clima era tan cordial entre ambos mandatarios y sus séquitos que no hacían más que cantar.
En la rueda de prensa posterior, los periodistas esperaban para preguntar al primer ministro español acerca de los resultados del encuentro con su homólogo extranjero, pero antes de empezar, una representante del Ministerio de Exteriores explicó a los periodistas que, si querían preguntar en inglés al primer ministro conservador español, deberían hacerlo cantando, con rimas de tipo infantil.

━ Pueden preguntar, por ejemplo ━explicó ella y canturreó a continuación━: Hi, Mr. President, are you working well? let's hope it's not your farewell...
━ ¿Y por qué? ━preguntaron enseguida los atónitos periodistas.
Y la representante del Ministerio explicó con una inmensa sonrisa:
━ Porque nuestro presidente ha conseguido finalmente aprender algo de inglés con canciones infantiles, así que, si no le cantan, no entiende el inglés... Solo por eso.

Frantz Ferentz, 2015

Friday, May 01, 2015

CUESTIÓN DE TERTULIAS

Resultado de imagen de café comercial madridEl editor Fernando Lafuente sabía que esa tarde habría mal ambiente en la tertulia del café Centenario. Lo sabía porque no había incluido, por primera vez en varios años, a Casimiro Latas en la antología de poetas del Café Centenario que publicaba cada dos años.
No se equivocó. Casmiro Latas se mostró, desde el primer momento, insolente. Golpeaba con su bastón en el suelo más a menudo de lo normal, hasta tres veces seguidas, cuando afirmaba algo tajantemente, y luego clavaba sus ojos en los del editor.
Fernando Lafuente le regaló una copia de la antología por cortesía. El libro acabó sobre la mesa, sin ser siquiera hojeado, entre las tazas de café. Y ya, en un momento dado, Casimiro Latas atacó, porque el ataque lo llevaba dentro y no iba a llevárselo de vuelta a su casa.
 Mi querido Fernando, tú que eres un magnífico editor, no entiendo cómo has hecho una antología tan floja este año acabo diciendo Casimiro Latas mirando en derredor para ganarse la complicidad del resto de escritores que frecuentaban la tertulia.
Pero Fernando Lafuente, hombre de natural apacible, decidió que en aquella ocasión no iba a morderse la lengua y le replicó en un tono aparentemente afable:
 ¿No será, mi querido Casimiro, que opinas eso porque este año no participas tú en la antología y, al no participar tú, la consideras inferior?
Casimiro Latas no se esperaba aquella salida. Pero él tenía que tener la última respuesta, así que vertió casi toda la taza de café negro por encima del libro y dijo:
 No, lo digo porque antes tus antologías aguantaban lo que fuera, pero esta ya no aguanta que le caiga café por encima... ¿Ves?
Pero ahí se equivocó. Atónito, Casimiro Latas observó cómo el café no se filtraba en el libro, sino que seguía escurriendo por el mármol hasta acabar cayendo por el borde de la mesa y, desde ahí, saltar directamente a sus pantalones. Si se hubiera fijado en la portada, habría visto que el título de la antología era Versos impermeables.

Frantz Ferentz, 2015