Tuesday, January 12, 2016

¿ES QUE NO TE GUSTO?




— ¿Por qué no quieres salir conmigo? —preguntó ella—. ¿Es por mis rizos, por mi modo de vestir, por mi acento, por mi estatura, por mi modo de ser…? ¿Es porque fumo? ¿Es que no te gusto?
Él se pasó la mano por la boca. Masculló:
— Claro que me gustas, pero es imposible explicártelo…
Él tecleaba con los dedos en la mesa mientras pensaba que le resultaba imposible salir con ella porque confundía a ver con haber en todos y cada uno de los mensajes que ella le enviaba.

Frantz Ferentz, 2016

Friday, January 08, 2016

LA REACCIÓN


“Ten cuidado con las redes sociales, pues se volverán contra ti”, habían avisado a la diputada conservadora, pero ella, que había decidido seguir las directrices del partido y mostrarse moderna, se lamentó de la política de la alcaldesa progresista, acusándola de haber acabado con las ilusiones de su hija de seis años por poner una reina maga en la cabalgata de los Reyes Magos.
Fueron seis días de infierno en que las redes sociales se mofaron de ella sin piedad. Pero ella, la diputada moderna por convicción, escribió una columna periodística en que acusaba de basura intelectual a todos los que se movían por las redes sociales.
Y las redes reaccionaron nuevamente. La pregunta unánime fue: “Y si las redes sociales son basura, ¿tú por qué las usas?”, sin siquiera utilizar un respetuoso usted.
Pero ahí la diputada perdió, llena de iras, su compostura moderna y le salió el ramalazo tradicional, el de hija de terratenientes, el de señorita de clase alta y más, y respondió: “Yo no he escrito nada de eso. Es todo culpa de mi mayordomo, que me ha cogido el móvil sin permiso”.

Frantz Ferentz, 2016

Thursday, January 07, 2016

LA ÚLTIMA FIRMA


El último presidente conservador había perdido las elecciones, iba a tener que dejar el cargo, pero aun así, se iba contento, había privatizado todo lo privatizable en el país: el transporte, la industria, la energía, la educación, la sanidad, la investigación… Había incluso privatizado las relaciones humanas y la religión (las confesiones en el confesionario eran administradas por una empresa que cobraba dos euros por confesiones de cinco minutos). Sin embargo, antes de abandonar el cargo, iba a hacer la mayor privatización que nunca ningún presidente conservador liberal de toda la Unión Europea se había atrevido a hacer.
Momentos antes de abandonar el cargo, el presidente saliente firmó su último decreto: la privatización del Reino de España, que desde ese momento pasaría a llamarse España S.A.

Frantz Ferentz, 2016

Tuesday, January 05, 2016

UN HOMBRE TIERNO



Desde que habían empezado la relación tres semanas atrás, él no había hecho más que mostrarse como un hombre extremadamente sensible, atento, mimoso. Parecía que a ella le gustaba aquel modo suyo de ser.
– ¿Te gusta que sea tierno? –le preguntó él con ojos exageradamente tiernos.
– Ni te imaginas cuánto –respondió ella, al tiempo que le golpeaba con la sartén en la cabeza de repente.
Pero ahí ya él dejo de sentir nada. Ella, en cambio, se puso a preparar el horno y las salsas inmediatamente, porque sabía que un hombre tierno se ha de cocinar enseguida, antes de que, con el rigor mortis, la ternura haga que su carne se ponga dura.

Frantz Ferentz, 2016

Sunday, January 03, 2016

MAESTRO YODA EN LA PLAZA DEL CALLAO


El hombre estatua vestido de maestro Yoda en la plaza del Callao de Madrid atraía la atención de todos los viandantes. Todos se preguntaban cómo podía levitar en el aire, tan solo sostenido con un bastón. Hasta los policías municipales lo dejaban estar, intentando averiguar cómo conseguía realizar aquel truco. Todos se preguntaban si se sujetaba con hilos de nailon o si una corriente de aire del metro lo sostenía en el aire. Lo cierto es que se trataba de un complejo pero eficaz sistema de tubos de acero que entraban por su mano, seguían por su brazo y lo sostenían por los hombros. Sin embargo, la vieja chaqueta de cuero que debía aguantar todo el peso, ya comenzaba a dar señales de debilidad, señales de querer rendirse a la fuerza de la gravedad.
El falso Yoda sintió el crac de la túnica al rasgarse. Se vio en el suelo. Se vio perdido. Pero no. Lo cierto es que siguió flotando. No entendía cómo. Se mantuvo así hasta las dos de la madrugada, cuando ya decidió retirarse. Desmontó el andamiaje sin parar de preguntarse cómo había seguido levitando, levitando de verdad, pese a que su vieja túnica de cuero se había desgarrado. Y solo entonces lo vio. Vio a aquel tipo que probablemente había estado frente a él todo el tiempo que él había pasado convertido en hombre estatua, oculto por los peatones que formaban círculo a su alrededor. Parecía otro como él, otro actor de la calle que se ganaba la vida con un espectáculo callejero. Iba disfrazado de un jedi cualquiera de Star Wars, con espada láser incluida, pero no hacía nada, solo permanecía en pie, con la espada desenvainada brillando. Cuando el falso Yoda acabó de recoger sus bártulos, el jedi se le acercó y le dijo:
"No vuelvas a dudar del poder de la Fuerza. Ella es la que te ha sostenido en el aire. Que la Fuerza te acompañe".
Y empuñando la espada láser, el jedi se fue por la calle Preciados en dirección a Sol, perdiéndose en la noche.

Frantz Ferentz, 2016