Tuesday, January 05, 2016

UN HOMBRE TIERNO



Desde que habían empezado la relación tres semanas atrás, él no había hecho más que mostrarse como un hombre extremadamente sensible, atento, mimoso. Parecía que a ella le gustaba aquel modo suyo de ser.
– ¿Te gusta que sea tierno? –le preguntó él con ojos exageradamente tiernos.
– Ni te imaginas cuánto –respondió ella, al tiempo que le golpeaba con la sartén en la cabeza de repente.
Pero ahí ya él dejo de sentir nada. Ella, en cambio, se puso a preparar el horno y las salsas inmediatamente, porque sabía que un hombre tierno se ha de cocinar enseguida, antes de que, con el rigor mortis, la ternura haga que su carne se ponga dura.

Frantz Ferentz, 2016

1 comment:

JOSEP Mª Panades said...

Por eso siempre he procurado ser un hombre duro. Y de momento me ha ido bien.
Lo malo es que, con la edad, las carnes se me van aflojando, volviéndose fofas. Solo espero que eso no sea del gusto de ninguna cocinera mañosa.
Un tierno abrazo.