Friday, February 19, 2016

LA MÁS QUE LOABLE LABOR DEL TRADUCTOR



Durante meses estuve recibiendo textos literarios cuya calidad lingüística era nefasta. Aunque echaba pestes sobre cómo escribía aquel cliente, un tal P.D.F., pero lo cierto es que me pagaba muy bien por mis traducciones, pues lo cierto es que mejoraba sustancialmente el texto de origen con mi traducción.
Probablemente podría haber seguido haciendo aquella labor durante años sin saber que realmente estaba lanzando la carrera literaria de P.D.F., quien, con el tiempo, se convirtió en un escritor consagrado. Descubrí por casualidad, en un congreso de traductores literarios, que yo traducía los textos de P.D.F. del español al inglés. Pero mis textos en inglés pasaban luego a una colega, quien, a su vez, los volvía a traducir al español. Aquella colega era, como yo, minuciosa en las traducciones y con un exquisito gusto literario.
De ese modo, P.D.F. se limitaba a entregar al editor los textos que le devolvía mi colega ya retraducidos. Así, con una doble traducción-recreación ES > EN > ES, aquel maldito P.D.F. conseguía un lenguaje literario extraordinario a costa de nosotros, los traductores…
Hasta aquel día en que, ya harto…

Frantz Ferentz, 2016

2 comments:

JOSEP Mª Panades said...

Generalmente, por no decir, siempre, se ignora la labor del traductor.
Solemos decir, qué bien escribe fulano o zutano (autores en lengua inglesa, sueca, francesa, etc), pero nunca pensamos que tras esos textos en castellano que tanto nos agradan, hay la mano de un traductor que respeta, en el peor de los casos, el estilo narrativo del autor o, quién sabe, si incluso lo mejora.
Un abrazo.

Xavier Frias Conde said...

Muy cierto. Otro abrazo.