Friday, February 12, 2016

PREDICAR CON EL EJEMPLO

Resultado de imagen de confessionDurante la homilía, el señor obispo insistió en que era voluntad de Dios que las mujeres prescindiesen de aquello que no necesitaban, es decir, de trabajar fuera y de su independencia, que era lo que Dios les pedía, que fueran sumisas y obedientes a sus maridos, que se ocupasen del hogar con entrega absoluta. ¿Igualdad entre hombres y mujeres? Nunca, eso no era lo que Dios les pedía.

Después de la misa, Amina fue a ver al señor obispo para pedirle consejo. Se coló en la sacristía evitando a los guardaespaldas del eclesiástico y lo alcanzó cuando ya estaba vestido de riguroso negro, salvo por el alzacuello.

— Señor obispo —se atrevió a murmurar Amina, que solo veía por el ojo derecho, porque el izquierdo lo tenía inflamado después de la bofetada de su marido—, ¿cree de verdad en eso de que las mujeres tenemos que prescindir de lo que necesitamos?

El obispo, hombre campechano, sonrió. Pese a que no aceptaba visitas inesperadas, aquella mujer menuda y maltratada no suponía una amenaza. De todos modos, en cuanto acabase, la mandaría echar, no fuera que se corriese la voz de que él era accesible.

— Sí, hija —dijo el eclesiástico alargando la mano para que la mujer le besase el anillo.

— ¿Y eso es aplicable a los hombres también?

Demasiadas preguntas, pero el obispo estaba de buen humor esa mañana.

— Los hombres, también. Así que di a tu esposo que deje de beber porque no lo necesita… Tenemos que corregir a nuestros hermanos, así lo quiere Dios.

Pero antes de que el hombre pudiera reaccionar, la mujer se abalanzó sobre él. Por un instante pensó que querría tener una aventura carnal, pero no. Tan solo unos segundos después, la mujer se separaba de él y abandonaba la sacristía, al tiempo que ella decía:

— Predique con el ejemplo, deshágase de lo que no necesita…

Y entonces, solo entonces, el obispo vio la mancha de sangre en su entrepierna, más bien una hemorragia. En el suelo, inerte, yacía su pene limpiamente cortado con un cúter en un charco de sangre.

Frantz Ferentz, 2016

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