Wednesday, April 20, 2016

LA ABOGADA



A Palomichu

Cada vez que P. Bordes tiene la sensación de que se va a ver fea en el espejo o le viene un asomo de depresión, reacciona al instante diciendo: 
— ¿A que te meto una querella criminal, eh?
Y eso no hay espejo ni mente que lo resista. Para algo ha de servirle ser la abogada más temida de este país, aunque pese eso, ella, P. Bordes, no consigue que alguien la quiera sin que medie una demanda judicial.

Frantz Ferentz, 2016

Thursday, April 14, 2016

EN VERSIÓN ORIGINAL


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P.A.C. había decidido que su libro poemas tuviese el título en inglés. Había múltiples motivos para eso, sobre todo para dejar claro que el posesivo, es decir, el destinatario de los poemas, era una mujer. De ahí que el libro se titulase Her Odes, porque si fuera Sus Odas, el matiz de género femenino no sería apreciable.
El poemario funcionó como suelen funcionar la mayoría de los poemarios, es decir, no funcionó. En dos semanas se vendieron cinco copias del libro en toda la ciudad. Hasta ahí todo normal, pero en el barrio más religioso de la ciudad las cosas fueron distintas. No es que se vendieran libros, no, fue más bien que la librería apareció el primer día llena de pintadas que decían: «Infieles» «Blasfemos». Como el librero no pareció enterarse de qué iba aquello, al día siguiente un fiel rompió el escaparate de la librería y lanzó un cóctel molotov, con lo cual la librería ardió por los cuatro costados.
El librero, hombre de bien, siguió sin entender el motivo de aquel ataque y llorando en mitad de la calle, preguntó al aire:
— ¿Por qué, por qué, por qué?
A lo que una pía señora del barrio de toda la vida le dijo:
— ¿Y usted qué se esperaba, incitando al odio?
El librero paró de gimotear, miró a la señora y preguntó:
— ¿Qué quiere decir, señora?
— Pues está muy claro —dijo ella mientras palpaba otro cóctel molotov en su bolso, a buen recaudo—. Usted vendía un libro sobre un hombre que incitaba al asesinato de niños inocentes… Y Dios lo ha castigado.
Y entonces, solo entonces, el pobre librero se dio cuenta que el título del poemario de P.A.C, para aquella gente no eran “sus odas”, sino simplemente “Herodes”, sin espacio entre el posesivo y el nombre.

Frantz Ferentz, 2016