Tuesday, January 31, 2017

POESÍA Y CIENCIA


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Cuando a Alžběta Skočdopolová, eminente hispanista checa, le pidieron que investigara cuál era el verdadero problema de la poesía española de inicios del siglo XXI, le bastó con visitar los primeros grupos poéticos de las redes sociales para comprender cuál era dicho problema. El primer grupo de poetas tenía más de 370.000 miembros. El primer grupo de lectores de poesía tenía 567 miembros. Fue consciente, no obstante, de que era mejor no contárselo a nadie, no fuera que la tachasen de carecer de rigor científico y fingir que seguía investigando el asunto. Al fin y al cabo, le habían concedido una beca para eso.

© Frantz Ferentz, 2017

Monday, January 30, 2017

TRES ERAN TRES LAS AMIGAS


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Fue una de tantas sugerencias de amistad que surgen en las redes sociales, aparentemente al azar, pero quién sabe qué las motiva. Ella se llamaba María Celia Rosa. En la foto de perfil salía con dos amigas. Eran tres divertidas cabezas sonriendo. 
Gonzalo se sintió atraído por la chica del medio. Algo en su interior le decía que podría tener buen sexo con ella. Era imposible averiguar quién de las tres era la dueña del perfil. No es que hubiera muchas fotos personales, pero en todas salía ella con sus dos amigas. Incluso una de ellas podría ser su hermana, pues se le parecía mucho.
Decidió pedirle amistad. Le gustaba mucho la chica del medio. Enseguida le texteó. Ella reaccionó rápido, se mostraba abierta. A Gonzalo le divertía aquella especie de lotería, pues de las tres chicas, dos eran más que decentes y la tercera era francamente fea. Lo importante para él era tener sexo pronto, quizá, quién sabe, hasta podría montarse un cuarteto. Por tanto, iba a arriesgarse, tenía un 66,66% de posibilidades de acabar con una de las guapas. 
Finalmente quedó con ella en un café del centro. Gonzalo llegó antes de la hora prevista. Buscó una mesa agradable. A las 4 en punto, la puerta giratoria del café se puso en movimiento. En ese momento, Gonzalo vio entrar las tres cabezas... en un solo cuerpo. Ella, o ellas, enseguida divisaron a Gonzalo. Se dirigieron hacia él. Gonzalo no podía esconderse. Además, todas las miradas del café estaban dirigidas hacia aquella criatura extraña.
— Hola, tú eres Gonzalo, ¿verdad? Nosotras somos María, Celia y Rosa —dijo la cabeza de enmedio—, hermanas triamesas. Encantadas de conocerte...

© Frantz Ferentz, 2017