Friday, June 15, 2018

A RITMO DE MARTILLO

Resultado de imagen de hammering the wallNunca he conseguido que el cretino de mi vecino de arriba deje de dar golpes con el martillo en la pared. Se pasa la mayor parte del día clavando cosas, no sé qué. Creo que no le debe quedar un centímetro de tabiques libre, pero un día encontré su punto flaco. Descubrí que, cuando martillea y hay música al mismo tiempo, el tipo no puede evitar seguir el ritmo. Así, en cuanto empieza a darle al martillo, pongo música en mi ordenador. Y lo cierto es que me encanta sentirlo golpear la pared a ritmo de salsa, de jazz, de tango o de vals... Por suerte es un obseso y no puede evitar seguir el ritmo, por eso, cuando me quiero vengar de él, le pongo la Marcha Radetzky de Strauss hasta que lo agoto...


© Frantz Ferentz, 2018

Thursday, June 14, 2018

LAS PESADILLAS DEL CORRECTOR

Resultado de imagen de illegible letterMe dispuse a corregir el examen que hacía el número 532 de portugués. Estaba cansado, muy cansado. A mi agotamiento se unió mi perplejidad cuando comprobé que no entendía nada. ¿Estaría escrito en otro alfabeto? En fin, sea como fuere, me dispuse a corregirlo en la plataforma virtual, pues estaba, si cabe, en latino. Intuí más que entendí y le puse nota.
Una semana después me escribieron desde otra facultad. Me decían que se habían dado cuenta que un examen de ellos, de fundamentos biológicos de la psicopatía, se había colado entre los míos y que, para sorpresa del profesor correspondiente estaba evaluado, por lo que me preguntaron si yo realmente entendía del tema, porque estaba muy bien puntuado.
Imaginen mi respuesta...

© Frantz Fetentz, 2018

Wednesday, June 13, 2018

POETA ASTRAL

Resultado de imagen de inciensoNicoleta cerró su portátil. Era ya el momento cumbre. Abrió el cajón de su escritorio y sacó una cajita de madera de aspecto oriental. De ella extrajo unas hebras, las colocó en un pequeño recipiente metálico y las quemó. Enseguida sus pulmones se inundaron de un humo aromático y a continuación su cerebro comenzó a viajar por dimensiones paralelas, sin formas, solo con colores, de risas y sudores. 
Media hora más tarde, Nicoleta salía del trance, aunque aún le duraban el mareo y oía risas en su cabeza. Abrió el portátil y volvió al último documento con el que había trabajado. Era un poemario, pero ahora, después de colocarse, ya había encontrado el título místico que todo poemario requiere y que, en su caso, fue El devenir de las bisagras. 

© Frantz Ferentz, 2018